jueves, 24 de mayo de 2007

Metamorfosis constante

Luego de varios meses de no escribir nada, voy a hacer una breve actualización con las cosas que se me van ocurriendo y como buena excusa para proveerlos de más fotos.

Es posible percibirlo ni bien uno pisa Shanghai, pero es impresionante vivir y seguir el paso de la ciudad. Llegué a Shanghai hace 5 meses ya y más allá de que pasé un tiempo fuera de la ciudad en un viaje imprevisto, nunca he visto o vivido en un lugar donde las cosas cambien tan rápido, tan frenéticamente. Lo que hoy es de una manera mañana seguro es de otra. Si hoy voy a algún lado en bici por determinado camino, seguro mañanta tengo que agarrar otro porque grúas o topadoras lo cortan para armar una nueva obra, un nuevo puente, un nuevo ensanchamiento. Cada día salgo a andar la ciudad, sea a pie o en bicicleta y desde mi más inmediato entorno hasta la otra punta de la ciudad lo único que veo es cambio cambio cambio, metamorfósis. Es abrumador, todos los días es algo diferente, y no por conocer una zona nueva sino porque lo que estaba ayer hoy ya no está o se modificó o surgió algo nuevo o se está en proceso de hacerlo. Y parece estar todo tan planeado, porque la construcción en Shanghai no tiene límites, se levantan torres, rascacielos, centros de entretenimiento por doquier en todos los puntos de la ciudad y cada barrio tradicional ocupado por shanghaineses que han pasado toda su vida acá, tiene sus días contados. El gobierno y las empresas los expropian y se dice que la gente obtiene muy buen dinero a cambio y un lugar nuevo para vivir y hasta en muchas mejores condiciones que en las que actualmente viven. Está permitido avanzar con las obras las 24hs del día. No es nada raro ver los destellos de la soldadura a las 3:30 am o los ruidos de palas y martillos a las 4 am en cualquier obra de la ciudad.

Las cosas han cambiado en China hace poco. Salió finalmente la Ley de Propiedad Privada, la cual por primera vez en siglos permite a un chino comprar su tierra. El sistema impuesto por el comunismo era el siguiente. Cuando una compraba un lugar para vivir, sea una casa o un departamento, lo que se le proveía al propietario eran dos títulos, uno de propiedad por la respectiva vivienda pero otro por el derecho a la ocupación de la tierra por 50 años. Es decir, no importa cuantas propiedades privadas personales uno tuviera, en China la tierra siempre le pertenecía al Estado, al Partido Comunista, así se evitó siempre lo que bien conocemos en latinoamérica, el latifundio, los dueños super ricos de miles de hectáreas. Hoy eso cambió, es muy nuevo todo pero básicamente ahora en China, un chino puede comprarse un terreno y ser dueño de él en propiedad construida y en suelo. Esto naturalmente implica que la gente con mucho poder adquisitivo podrá adquirir enormes porciones de tierra como en el resto del mundo. A mí me es difícil todavía hacer un juicio de valor sobre si esto es bueno o malo porque me falta conocimiento y esto recién empieza. Se dice que el gobierno de todas formas pondrá precios irrisiorios a las tierras para evitar que haya un desbande de unos pocos comprándose todo, pero en China todo puede cambiar, más allá de su crecimiento aplastante, este es un país con absolutamente todos y cada uno de los vicios del tercer mundo, corrupción, burocracia, clientelismo, etc etc.


Lo que lamento todos los días es ver a estos barrios dotados de una atmósfera de vida tradicional bellísima, demolerse todos los días. Hay muchísimos de ellos todavía y uno puede perderse en sus super estrechos pasajes y pasadizos por horas. Son bien bien "sucios" y entrar en las casas es simplemente fascinante, está todo aglutinado en unos pocos e ínfimos ambientes, de olores fuertes, de cachibaches abultados que se apilan y sostienen como por arte de magia para no caer descontroladamente al menor resabio de viento que uno deja al pasar. En el camino uno puede ver un microondas viejo montado en una mesita de luz con la cama al lado y la heladera adelante y la TV arriba pasando algún surralista teleteatro chino con el cual la gente se regocija. La comida que supone tener varios días posa sobre una mesa vieja que interrumpe el paso. Los ambientes son estrechos y el hacinamiento grande. Como los chinos son pequeños hay que tener cuidado de no romperse la cabeza contra algún marco y no golpearse contra las finas paredes de cartón que dividen los ambientes.
Pero en estos barrios se respira la vida más que en ningún otro, remonta a los tiempos del viejo Shanghai, desde la calle al pasar se puede ver dentro de las casas bajo la penumbra de los tubos fluorescentes infinidad de centros clandestinos de juego, por centro entiendase un ambiente de una casa con una mesa. A los chinos LES ENCANTA la timba y el juego en sí mismo. Se abultan en estos asfixiantes ambientes del cual se desprende el humo de cigarrillo como chimenea en el invierno, se apostan día y noche, 24hs alrededor de una mesa y juegan cartas, dados, domino, ma'jan y fuman como chimeneas, uno tras otro.

y claro, todo este mundo convive junto con el otro, el que ya mutó a nuevo, el de los chinos ultra ricos que viven en Shanghai y la enorme porción de expats de todos los niveles que vivimos acá. Para ellos también la ciudad lo provee todo, restaurantes de lujo y barrios super paquetes donde abunda la ostentación y el sabor occidental de las cosas. La comida, la decoración, la música, los autos etc.Lugares donde se pagan precios sin sentido para el estándar chino pero que sirven a los shanghaineses para ostentar su poder y su buen pasar o a los expats para recuperar un poco los sabores de sus lugares de origen. También hay barrios, como xuhui (concesión francesa) y Jin'gan en los que crece una hermosa atmósfera. Xuhui con sus casas viejas estilo francés como barrio de diseñadores independientes y artistas, al mejor estilo Soho neoyorquino y Jin'gan como barrio de shoppings y consumo donde están todas y cada una de las marcas occidentales. Zara, Levi's, H&M, Gucci, Armani, entre otros y donde se pagan precios más altos que en Europa. Ambos con restaurants de todo tipo desde una churrasquería Argentina, un espeto brasilero hasta comida japonesa, vietnamita pasando por todos los sabores de Europa.
Pero a los shanghaineses y chinos de poder les encantan las marcas y todo sea por una buena y sana transmisión a los demás del poder y el éxito que tienen.
La vida nocturna la intensa vida social en Shanghai es increíble, y hay todo tipo de posibilidades para todos los gustos. Es una ciudad donde se sale, a pesar de que los shanghaineses y los que viene a shanghai nunca tienen tiempo por el excesivo trabajo, todos los días de la semana. Abundan los eventos e inaguraciones y la verdad es que lo que en Argentina llamamos ONDA acá hay de sobra. Los bares y discos están puestos con un gusto increíble y muchos proveen las vistas más increíbles de la ciudad. En muchos sólo se encuentran expats y un mínimo porcentaje de chinos y en otros sólo chinos y en otros una hermosa mezcla.

Los chinos, menos los empleados públicos que son una peste, son por lo general muy buenos, a veces muy tímidos por no poder hablar otro idioma, o a veces super afectuosos. Mi mejor ejemplo es el que pongo todos los días. En el restaurant donde comemos, a dos cuadras de casa, sus dueños, Mr. Yang y señora, nos tratan y nos cuidan como hijos. Caímos de casuaildad una noche en su pequeño restaurant en Henan Lu (calle Henan) y quedamos fascinados por la comida, fuímos 4 días seguidos luego de ello y al quinto decidieron no cobrarme más, porque me consideran su amigo. Sea cuando sea, mediodía y noche, me esperan con los brazos abiertos y me reciben con extremo afecto para darme de comer como si fueran mis abuelos. Y cuando vamos en grupo nos cobran un precio ridículo de 1.3 dólares cada uno, por pedir todo lo que se nos ocurra sin distinción.
Entre tanto con ellos practico mi incipiente chino, que avanza constante y parejo. Ya lo hablo bastante fluído para cualquier situación básica de la vida cotidiana o conversación simple. Ya aprendí a leer, pronunciar y escribir unos 200 caracteres de los aproximadamente 1000 que aparecen con mayor frecuencia y que necesitaría para poder leer gran porcentaje de un diario y moverme tranquilamente entre señales e indicaciones. Lo ideal es saber entre 3000 y 4000 y por encima de 5000 un chino es considerado un intelectual teniendo el módico límite que ronda los 56000 caracteres.
Es un idioma que evidentemente es difícil. Es difícil hablarlo más que nada y es sobre todo un intenso ejercicio de memoria, todo es pura memorización visual y auditiva y requiere de mucha constancia y práctica para poder fijarlo. Por el contrario y para la paz y la armonía de un occidental que intenta aprenderlo, la gramática es excesivamente simple, no se conjugan los verbos ni hasta existen oficialmente el sí y el no. El lenguaje y su historia en sí es atrapante, aprender el origen y sentido esencial de cada caracter chino es muy interesante.
Sobre todo aprender chino me resulta muy entretenido porque es realmente un desafío y eso me pasea de las narices.



En todo este tiempo terminó el invierno que es bastante gris pero benigno.
Sobre el final del mismo vino una de las festividades más importantes de china. El año nuevo chino y el pasaje al nuevo año en el horóscopo que aunque sea aún en invierno llaman a ambas festividades Spring festival (festival de la primavera). Son dos festividades que se festajan en un feriado de dos semanas seguidas.
La ciudad estaba vacía de shanghaineses pero con muchos turismo interno. Ambos días, uno en cada semana fueron un paisaje indescriptible. Festejar año nuevo chino en el país centro mundial de la pirotécnia es algo que deja sin aliento. En ambas fechas, durante todo el día los estruendos se escuchaban a kilómetros de distancia pero eso no era nada comparado con lo que fue contemplar el momento mismo, las 12 de la noche en nuestro lugar elegido, la terraza de nuestro edificio en el piso 32, con una vista perimetral de Shanghai de 360º. No sólo la ciudad parecía estar sometida al más salvaje de los bombardeos de guerra porque los estruendos eran ensordecedores y hacían temblar hasta la última víscera, sino que era mirar alrededor toda Shanghai oscura pero teñida de los colores que un cielo atiborrado de fuegos artificiales tendía sobre la ciudad. Era mirar el horizonte 360º grados y ver como flores de colores gigantescas y efímeras flotar en el aire. Un espectáculo que se dio ininterrumpidamente por una hora y media y que a medida que iba avanzando iba dejando la ciudad oculta entre las sombras de una inmensa nube de pólvora que llenaba los pulmones. El resultado, no se veía nada alrededor hasta que al día siguiente el viento lo arrastró. Un espectáculo que hizo de Shanghai lo más similar a Baghdad por unas horas pero con un sentido felíz y positivo. Un espectáculo difícilmente de olvidar.


En fin, hace poco comenzó la primavera y el clima está simplmente PERFECTO, entre los 24 y 29 grados todos los días radiantes y con 20% de humedad. Los parques desbordan de flores y árboles frondosos y en las calles se proyecta la sombra de los hermosos árboles que se alinean en las veredas.
Esto ha sido un poco el resúmen después de tanto tiempo y pronto actualizaré con lo que uno se puede encontrar a sólo 40 minutos fuera de la ciudad.

Los dejo con las nuevas fotos

NOTA: a los que no conozco y llegan por otro medio. Si no dejan el mail en el comment, no los puedo contactar! Así que si esperan respuesta, o dejen el mail en el comment o escriban directo a mi mail.

Año Nuevo Chino
Año Nuevo Chino
Año Nuevo Chino
Año Nuevo Chino
Año Nuevo Chino. Al final de la fiesta, tapados de pólvora.
Volando al amanecer sobre el norte de Alaska. Vuelo Shanghai-Chicago. Pueden apreciar como se percibe la curvatura de la tierra en este punto.
Volando al amanecer sobre el norte de Alaska. Vuelo Shanghai-Chicago. Montañas y glaciares
Volando exactamente sobre el polo norte y sus plaquetas heladas. Vuelo trans-ártico Chicago-Shanghai. 14:30 hs de vuelo
Parques de Shanghai. Primavera
Parques de Shanghai. Primavera
Parques de Shanghai. Primavera
Parques de Shanghai. Primavera
Jugando Ma'jan, parques de Shanghai. Primavera
Calles de Shanghai, Xuhui ( French concession - concesión francesa)
Calles de Shanghai, Zhabei
Calles de Shanghai, Hongkou
Calles de Shanghai, Luwan
Calles de Shanghai, Luwan
Calles de Shanghai, Huangpu
Calles de Shanghai, Huangpu
Vendiendo un delicioso manjar. Víboras de agua y tortugones. Calles de Shanghai, Huangpu
Vendiendo un delicioso manjar. Víboras de agua y están vivas. Calles de Shanghai, Huangpu
Vendiendo un delicioso manjar. Víboras de agua y están vivas. Calles de Shanghai, Huangpu
Vendiendo un delicioso manjar. Tortugones, vivos por supuesto. Calles de Shanghai, Huangpu
Vendiendo un delicioso manjar. Langostas. Calles de Shanghai, Huangpu
Vendiendo un delicioso manjar. Tortugones, vivos por supuesto. Calles de Shanghai, Huangpu
Tráfico de bicis. Calles de Shanghai, Huangpu
Super bicis. Calles de Shanghai, Huangpu
Inmigrantes. Calles de Shanghai, Luwan
Qué es ese engendro en la canasta de la bici?. Calles de Shanghai, Luwan.
Barcos areneros ultra petisos para pasar bajo los puentes. Río Suzhou, Huangpu
Art-Deco del Bund. The Bund, Shanghai
Correo Central. Huangpu, Shanghai
Reflejos. Pasado y futuro
Pearl tower y zepellin acosador
Pudong. Shanghai
Zepellin moscardón. Todo el día dándole vueltas a la ciudad.
Futuro World Financial Center Shanghai, será por algún tiempo la torre más alta del mundo.
Jin Mao Tower (SOM) + World Financial Center (2008).
Jin Mao tower + futuro World Financial Center Shanghai (más alto del mundo) + Aurora + futuros rascacielos en camino en el Pudong.
Jin Mao Tower (SOM)
Construcción y más construcción.
Disco. Shanghai
The Bund. Desde Attica. Shanghai
The Bund desde la disco Club de La Coste. Shanghai.
Pudong desde la disco, Club de La Coste. Shanghai.

lunes, 5 de marzo de 2007

"Si lo viejo no se va, lo nuevo no llega" - 久的不屈,新的不来

Llevo ya casi dos meses viviendo en Shanghai y pasó tanto pero tanto en tan poco tiempo que no sabría cómo empezar.
Hoy vivo en la ciudad más fascinante que pude haber elegido. No sólo era lo que imaginaba sino que supera mi imaginación todos los días.
Estar en China y específicamente en Shanghai en este punto de la Historia es estar en un lugar que sufre una metamorfosis a nivel diario tan abrumadora que deslumbra y hasta asusta.

Esta ciudad nunca fue una ciudad tranquila, fue llamada a lo largo de la Historia con múltiples apodos, entre ellos, "París del Este" o "La Puta de Oriente". Shanghai fue una invención occidental en el extremo Oriente que creció desmesuradamente con el asentamiento de concesiones británicas y francesas a mediados de 1800 que llegaron para explotar el comercio e intercambio del opio, la seda y el té entre otros. Junto a esta explosión comercial y dada su posición al borde del océano, Shanghai se convirtió en ciudad portuaria de timberos, prostitutas, mafias, gente en busca de dinero rápido. Más tarde vió nacer al implacable "Partido Comunista" que cambiaría la Historia de China y luego sería sede estratégica principal de la inefable y temible "Banda de los Cuatro". Hoy es la ciudad más económicamente rica y desarrollada de China, y se siente en el aire que através de ella, China le está diciendo al mundo: "vamos a dominarlo". Es algo que tienen muy claro los "shanghaineses". Si Beijing es el centro de poder y lucha por el poder político, Shanghai es el centro de poder y lucha por el poder económico, donde entre barrios de callecitas intrincadas y de vida tradicional chinas desfilan topadoras y demoledoras que aniquilan la Historia para dar lugar a los rascacielos futurísticos que se elevan por doquier en la ciudad y transfoman todo los días el horizonte de la ciudad y su expansión en el espacio finito.
El paso es frenético y la ciudad vive un proceso metamórfico que pone la piel de gallina. Shanghai es hoy en día un centro de fuertísimos contrastes; siguiendo el proverbio chino "si lo viejo no se va, lo nuevo no llega" (dicho que se toman muy pero muy en serio) las topadoras arrollan inescrupulosamente el pasado para dar paso a edificios futurísticos, centros comerciales de ultra lujo, y calles y avenidas rutilantes. Es al mismo tiempo, un gran centro en demolición y constante construcción que no se detiene. Las cuadrillas de obreros se desplazan 24hs por la ciudad donde el crecimiento no para. Nada se detiene en Shanghai, es crecimiento desmesurado, es avanzar, es crecer, es mostrar, es demostrar, es ostentar.
Es vibrante, emocionate, deslumbrante y también frustrante. Los chinos vienen a Shanghai en busca de oportunidades, en busca de dinero. Como cualquier otro epicentro de país tercermundista, en Shanghai se aglutinan ricos, nuevos ricos, y una gran masa de inmigración interna que viene de las regiones rurales y más pobres de China en busca de mejorar su calidad de vida. En las calles, en el metro, en los buses, durante el día se pueden ver inmigrantes de todo china, se ve la diferencia en los rasgos, en el vestir, en el andar. Los orgullosísimos, educados y ostentosos chinos shanghaineses se mezclan con los pobrísimos, analfabetos y derrumbados obreros de Xinjiang, Gansu, Qinhai, etc.
En la ciudad uno se puede perder en la onerosidad y el lujo total de Nanjing xilu, Jing'an o Lujiazui en el Pudong, de tono puramente occidental, donde los chinos educados marchan a paso rápido y excelentemente vestidos a sus trabajos en multinacionales y almuerzan en restaurantes de comida italiana o francesa y se abultan en los Starbucks, Mc Donald's o KFC's para terminar el día comprándose ropa en Zara, Esprit, Levi's a exorbitantes precios de estándar europeo.
Pero también uno se puede perder en los rudimentarios y fascinantes barrios de Huangpu, Zhabei, Hongkou entre otros, donde uno experimenta los resabios de la vida tradicional china. Calles laberínticas, casas apiladas de donde la ropa se cuelga de largos palos extendidos sobre las calles, las condiciones de higiene llegan al extremo de lo sucio, los olores son fuertes pero la atmósfera que se vive es maravillosa como pocas. Es increíble caminar por una ciudad que hoy es uno de los mayores centros financieros del mundo y al mismo tiempo, todavía y no por mucho tiempo más, alberga estos barrios donde uno se siente remontado en la Historia y se encuentra en un microclima fabuloso de chinos de 100 años jugando "majang" en las veredas siendo observados con gran avidez por los vecinos, en el hacinamiento de las viviendas de paupérrima higiene, donde se cocinan cantidad de cosas extrañas en las calles, donde los chicos juegan en las veredas bajo las sombras de infinitas prendas que se cuelgan a secar de los palos en la altura y uno se funde en las imágenes del incosciente que uno tiene sobre China.
Barrios que vibran con vida y que hoy perviven como parches en una ciudad que se transforma en una megápolis del futuro, que están siendo tristemente demolidos a paso abrumante y cientos de miles de personas expropiadas y trasladadas a los nuevos centros habitacionales que el gobierno les provee fuera de ella.

Y entre medio de esta oruga que busca transormarse en mariposa están los chinos. Y qué puedo decir de ellos? puedo decir que son una gente increíblemente hermosa. Gente que desde que llegué me ha tratado (a excepción de los empleados públicos)con un respeto únicos. Que me han ofrecido su ayuda y apoyo constantes incluso sin poder comunicarme con ellos más que por señas. Los chinos siento que son muy incomprendidos. Es cierto, tienen costumbres que a un occidental pueden patearle en el ojo, pero ser invitado en un país sea como turista, viajero o expatriado no da el derecho a imponer los propios gustos y caprichos de nuestra cultura. Mucha gente que se enoja con gente como los chinos en China o los indios en India no entiende la regla más básica de tolerancia y respeto, y que es uno el que tiene que respetar las costumbres locales y adaptarse a ellos y no el resto a uno. Los chinos son increíblemente buenos y sublimemente solidarios y afectuosos. Infinitas situaciones me lo demuestran todos los días, pero sí, SON DIFERENTES!!!! MUY DIFERENTES!!! pero amo esas diferencias porque de ellas aprendo todos los días, no trato de cambiarlas como no debería intentar hacerlo ningún invitado en un país ajeno. En China, los chinos me hacen sentir en casa, me hacen sentir cómodo, respetado, bien recibido. El afecto que me brindan es de una gran calidez y hacen que no sienta más que devolverles más afecto de vuelta.
Y en medio de 13 millones de chinos que viven en Shanghai se encuentra una gran comunidad de "EXPATS" ( del inglés, expatriated = expatriado). Somos unos 300 mil expatriados en Shanghai y hay de todos los tipos y nacionalidades. Desde el director de la sede en China de una super multinacional europea hasta el veinteaniero inglés o australiano que viene a trabajar de profesor de inglés para hacer plata rápido y fácil, pasando por el Uzbeko que le escapa a Karimov o el turco que viene a aprender chino para poder comerciar para el padre o el argentino que llegó con tres ropas luego de pedalear 8447 km desde Tehrán y busca su lugar en el mundo. Todos nos entremezclamos en el país en el que elegimos vivir.

Y es a esta ciudad que llegué bajándome del tren proveniente de Hong Kong. Llegué un día de 5ºC, gris y lluvioso. Lo único que tenía era un mapa obsoleto, mi bici, mi mochila con ya muy pocas ropas y la computadora que me había comprado en Hong Kong la cual tuve que dejar en el lugar de almacenamiento de la estación porque no podía pedalear con ella.
Así entre a pedalear por mi nueva ciudad, la que no conocía y tratando de encontar camino al hostel donde me alojaría hasta encontrar donde vivir.
Inmediatamente al día siguiente comenzó mi intensa búsqueda de lugar para vivir. Fueron días que giraba como trompo, no entendía nada, todo eran caracteres chinos, no me acordaba nada del año que había estudiado el idioma y no tenía a nadie, todo era difícil y pocos datos tenía para donde disparar. Ahí fue cuando Roberto, el novio de una de mis mejores amigas, quien vivió en China varios años, me pasó el contacto de Vive, una china divina amiga de él que se transformó en mi ángel de la guarda en Shanghai y que hoy es una de mis mejores amigas acá. Durante todos los días que siguieron Vive me ayudó con todo fuera de su horario de trabajo, desde acompañarme a ver departamentos con los propietarios chinos y contactar las inmobiliarias y ayudarme a traducir los contratos y regatear los precios hasta decirme cómo llegar a tal o cual lado o acompañarme, invitarme a cenar no dejándome pagar un sólo peso y hasta llevarme a fiestas e introducirme a sus amigos. En seguida me sentí en casa.
Hazañas de esa semana incluyeron encontrar finalmente mi lugar para vivir, comprar un celular y abrir una línea con China Mobile, hacer mi registro de residencia en la ciudad con la policía, elegir comida en los menúes de los restaurantes sin poner el dedo en "PERRO" (plato común), abrir una cuenta en el Banco de China, organizar gastos, empezar a comprarme ropa!!! No tenía NADA de ropa, cuando uno viaja no molesta vestir TODOS los días lo mismo, pero ya estar asentándose y tener que vestir la misma ropa sucia todos los días creánme que molesta y cada comprar era y es una odisea. En China TODO ABSOLUTAMENTE TODO se regatea hasta la muerte y se tiene que dejar la vida haciéndolo. Es algo a lo que uno se acostumbra increíblemente y que para un occidental es difícil y pesado hacerlo, pero acá cuando a alguien le dice 600, uno tiene que responder 25. No es exagerado y es así cómo he comprado pantalones por 150 ofrecidos a 500. Zapatos a 300 ofrecidos a 800 y así cada una de las cosas que tengo. Entra tanto la experiencia de regatear EN CHINO, EN CHINA pasa de ser difícil y complicada a divertida y gratificante y sobre todo, uno siente que conquista hazañas, porque todo, absolutamente todo es diferente y no hay una pizca del idioma que haga contacto con los tres idiomas que hablo.
Y así los días se fueron pasando, con mucho stress, mucha investigación y mucho moverse en una ciudad donde todo lo que me rodeaba hacía que mi día terminara mareado . Solamente una semana y media y que ya había dejado con más de diez contactos en mi nuevo celular, de expats y chinos, gente que hoy conforma el grupo de amigos que tengo acá.

Y finalmente encontré luego de una semana y media mi lugar para vivir. Fue algo inesperado pero mi búsqueda comenzó buscando un lugar para mí sólo cuando descubrí la posibilidad de compartir departamento con otros expats. Fue así como derivé en mi nueva casa, donde hoy vivo con Julien y Priscilla, dos franceses que hoy son mi familia acá y vivimos en un deslumbrante y oneroso piso 12 de 173m2 con un balcón gigante con la vista más espectacular de Shanghai, terraza para fiestas, jacuzzi, edificio con piscina, jardín, gimnasio, sauna, mercadito, servicio técnico las 24 hs, empleada doméstica 3 veces a la semana, internet WI-FI de 3mb y un garage gigante donde entre BMW's y Mercedes Benz estaciono mi poderosa y gloriosa bici!
Nada mejor para luego de terminar 10 meses de viajar por el mundo en rudimentarias condiciones.
Con julien y Priscilla antes de firmar el contrato por nuestro nuevo piso nos juntamos a conocernos y los tres en seguida acordamos que la idea era vivir en armonía y sobre todo pasarla super bien. Así es que nuestra casa se transformó en seguida en básicamente un centro de buena onda donde no nos importa que la casa esté desordenada mientras no esté sucia, donde hay música todo el día, donde se arman fiestas más de 2 o 3 veces a la semana y donde vivimos en completa libertad y regocijo. Hace poco se nos unió alguien más a la familia, Angeline, la novia de Julien y estuvimos 3 semanas con Pierre, un amigo de Prisicilla y 10 días con Iyoni una amiga mía. Tenemos muy buena onda entre nosotros, los cuatro vivimos como una familia. La pasamos super bien, salimos a cenar y nos esperamos mutuamente para hacerlo juntos, tenemos increíbles y extensas sobremesas, tenemos más de 250 películas en DVD que ansiosos vemos juntos despatarrados en los sillones de nuestro gigante living envueltos en nuestros calientes edredones de duveé. Somos definitivamente como hermanos que nos hacemos compañía y entre quienes nos divertimos muchísimo.

Y hasta que encontré mi lugar y me mudé fueron 10 días en lo que ya asentado en mi nueva casa miré para atrás y me dí cuenta de que había pasado todo ese tiempo yendo de una punta a la otra de mi nueva ciudad frenéticamente y ni siquiera la había visto. Es decir, era tanta la focalización y la presión que tenía en terminar la transición que pasaba los días sin ver la ciudad en sí misma, no me impresionaba porque simplemente no tenía ni los ojos ni la cabeza en ver la ciudad en disfrutarla, sabía que habría tiempo para ello. Fue algo increíble, pero fue sólo cuando me mudé y me paré en el balcón de casa que por primera vez contemplaba la ciudad concentrándome en ella y dándome cuenta por primera vez que ya estaba viviendo ahí y que lo que tenía ante mis ojos era una ciudad ALUCINANTE, vibrante y llena de vida y que todos los días me deslumbra más y más.

Es aquí donde los dejo por ahora, con algunas fotos de esta ciudad, de mi casa, de mi nueva familia y de esta nueva experiencia de vida. Y ahora, en exclusividad subo videos donde podrán ver mi casa.
Mucho más vendrá dentro de poco, sobre la vida en Shanghai desde la visión y las experiencias de este expat que se abre camino por aquí.


El Pudong desde la terraza de casa 20hs

Vista desde casa

La torre Pearl desde casa

Vista desde la terraza de casa

El Pudong desde la terraza de casa. 18hs

Vista desde la terraza de casa 18 hs

El Pudong desde la terraza de casa. 18hs

El Pudong desde la terraza de casa

Vista desde la terraza de casa

El Pudong desde The Bund al otro lado del Huangpu

The Bund. Huangpu

The Bund.

El Pudong. al otro lado del Huangpu

Pantallas de TV gigantes. Najing donglu

Nanjing donglu

Nanjing donglu

Nanjing donglu

Nanjing donglu

Nanjing donglu

Coca-Cola gigante, Nanjing donglu


Nanjing donglu

Nanjing donglu

Nanjing donglu

Nanjing donglu

Barrio tradicional en demolición

Barrio tradicional en demolición

Lo viejo delante, lo nuevo detrás. El futuro se come el pasado

Calles de un barrio tradicional en demolición

Calles de un barrio tradicional en demolición

Calles de un barrio tradicional en demolición

Calles de un barrio tradicional en demolición y el contrafrente de mi edificio.

Tendiendo ropa en las calles de un barrio tradicional en demolición

Jugando ajedrez chino en Jing´an

Espectador de ajedrez chino, jing´an

Hombres reunidos jugando en las calles de un barrio en demolición.

Arrasando con el pasado.

Arrasando con el pasado.

Arrasando con el pasado.


Final de una cena