domingo, 16 de marzo de 2008

Donde la tierra se trabaja a mano.


En la China del boom económico, del furor consumista de sus ciudades, de los miles de billones invertidos en construcción e infraestructura de última generación, todavía perviven en igual grado costumbres ancestrales, en lugares donde la historia para haberse tomado un descanso del irrefrenable paso del crecimiento que tiene este país y donde las cosas tampoco son tan cómodas.

En las afueras de Yangshuo, provincia de Guanxi, un pueblito hermoso aunque infectado por el cáncer del turismo, situado en el epicentro de una geografía tan fabulosa como extraterrestre, con un clima excepcional casi todo el año, las costumbres se mantienen como hace siglos.
Muy cerquita, fuera del bullicio del pueblo donde cada individuo, tenga el negocio que tenga, pareciera estar dispuesto a estar a la caza constante para sacar tajada del turismo (ppalmente interno), la paz reina y en las pequeñas aldeas donde la economía es rural y de subsistencia, la gente siembra la tierra a mano bajo el sol en la manera más precaria, carga el agua en baldes con sus hombros, construye con técnicas básicas, cría patos y gallinas para alimentarse y se transporta en medios precarios.
Aún así, con enormes sonrisas y mucha alegría, decenas de hombres y mujeres se sientan al borde de las calles de tierra para jugar a las cartas y apostar mientras los chicos juegan correteando alrededor.

Es el otro lado de China, el lado rural, el lado pobre, el que el gobierno no invita a descubrir e intenta tapar encandilando con las luces de sus grandes ciudades donde también, todo parece estar siempre bien, o al menos eso se intenta que los demás crean. Basta salir una media hora fuera de cualquier ciudad para poder verla y poder descubrir que a China aún le queda mucho por delante.

Muchas veces me llamó la atención el generalizado error de concepto de mucha gente que me hace preguntas sobre China, entendiendo al país como uno del primer mundo. No amigos, no confundan crecimiento económico con desarrollo. China va viento en popa porque la plata sobra y eso está reflejado en el despilfarro de las ciudades pero en materia de distribución del ingreso y sobre todo, de derechos humanos, aún le queda un larguísimo camino por andar.

algunas fotos. de Yangshuo y sus alrededores.

Panorama aferas de Yangshuo
Panorama aferas de YangshuoPanorama aferas de Yangshuo
Panorama aferas de Yangshuo
Panorama aferas de Yangshuo
YangshuoColectivo.
Afueras de Yangshuo
Afueras de Yangshuo
Afueras de Yangshuo

Afueras de YangshuoAfueras de YangshuoAfueras de YangshuoDisfrutandoColectivo
DescansoNo me veas las cartasEn esta, te tengo.PipeandoTrabajo duroTimbeando.
BalseroSilencio

miércoles, 5 de marzo de 2008

China femenina

Hace un tiempo fui invitado a una boda china y fue una muy buena experiencia. Creo que una de las cosas que siempre me gusta/ría vivir en cada país que visito es precisamente una boda, quizás porque tan lejos me siento aún de ser EL personaje principal en una de ellas que por el momento prefiero apreciar y disfrutar cómo se casan otros y ver cómo en ellas se refleja el "amor" (o hasta quien sabe quizás, la hipocresía, la obligación, el deber social), en ese momento tan especial de unión en que dos personas deciden por voluntad propia firmar un contrato de permanencia "definitiva" junto al otro, y todo llevado a cabo en diferentes contextos y condiciones culturales.
Es por eso que a través de esta boda mi intención es contar una variedad de anécdotas sobre las chinas, la familia, el control de natalidad y demás cosas.

La boda a la cual fui invitado fue la de mi profesora particular de chino durante 7 meses desde que llegué acá, una persona a quien aprecio mucho. El lugar elegido para la celebración fue Zhu jia jiao (朱家角), un pintoresco pueblito de unos 400 años de historia, a una hora de bus de Shanghai. Sus casas tradicionales, sus canales, sus barcazas le aportan al lugar un discutible clima romántico. Odio la tan trillada descripción de tantos de estos pueblitos de Asia como "Venecias del este" ya que esta es única y no tiene comparación semejante, pero Zhu Jia Jiao, al igual que otros como Xi Tang o Qing Pu en los alrededores de Shanghai están formados por islas cuyas formas trazan los canales que derivan del delta que conduce hasta el océano pacífico. Las casitas se mantienen intactas y las barcazas se trasladan pacíficamente por sus canales como lo hacen desde hace siglos.

China es un país donde la Fe y la religión han sido tratadas de extirpar brutalmente de la sociedad durante los años del comunismo y si bien queda algo de religiosidad (a lo cual le dedicaré un post especial más adelante) no es algo por lo que uno pueda caracterizar a los chinos. Es así que las bodas generalmente constan de una presentación de la pareja caminando alrededor de los invitados, con música tradicional china tocada por una banda en vivo, una mujer presentándolos y oficializando la unión y sobre todo, una gran cena en la cual la pareja y las respectivas familias invierten mucho dinero y donde se comen delicias caras como la tortuga.
Juju y su esposo llegaron en la barcaza hasta la puerta del salón. Era un día helado y estaba todo nevado, eso favoreció a darle un clima de cuento de hadas al evento. Ella vestía un atuendo tradicional chino hermoso, al igual que los usados en la China dinástica, este vestido cubría completamente su cabeza lo cual dificultaba su caminar y tenía que ser guiada. Siglos atrás (y aún hoy altamente practicado en varias regiones) las bodas eran arregladas por las familias. La novia no revelaba su rostro ante el de su pareja hasta el momento cumbre del casamiento donde levantaba finalmente el manto que la cubría para revelar finalmente (el horror de?) su cara.

Hoy en día hay más libertades y en las grandes ciudades las tradiciones cambiaron mucho pero aún así, muchas familias siguen siendo altamente conservadoras. A nivel general, las familias esperan tener a sus hijos casados al poco tiempo de pasados sus veintes y la familia misma es quien empieza a coordinar citas para sus hijos con hijos de otras familias o conocidos. Esto hoy por hoy ya no es una obligación a seguir, como lo es todavía en India, pero es un incentivo constante de los padres para juntar a sus hijos y que formen una nueva familia. Así y todo, en muchos casos las familias, según su status social, económico o cultural ejercen mayor o menor presión sobre los hijos para que la unión ocurra.

En China todavía rige la ley de un sólo hijo por pareja aunque hoy es más flexible. Por ley nadie puede tener más de un sólo hijo pero si ambas partes de la pareja en cuestión son hijos únicos, entonces podrán tener dos. Y según amigos míos chinos, quien opte por tener un segundo hijo sin cumplir con la condición anterior, tendrá que pagar el equivalente a tres años enteros de sueldo para poder tenerlo.

El estar limitados a tener un sólo hijo es motivo de frustración. Los chinos son muy familieros y paradójicamente debido a esta ley el país se ha transformado en un país de hijos únicos y esto no es una cosa menor. Los padres invierten su vida entera en ese hijo y el mismo es (mal)criado con todas las comodidades y caprichos. Los hijos pasan el día entero en el colegio, arrancan a las 7.30 am y dependiendo el colegio pueden irse entre las 17 y las 22 hs (estas horas incluyen horario de estudio dentro del colegio, fuera de clase) luego llegan a la casa tienen una hora para jugar, comer y luego irse a dormir.

Debido a esta ley, y debido a que es raro encontrar una china madre soltera ya que la presión familiar sería terrible, el aborto es una práctica totalmente común. Un caso muy cercano a mí, el de una de mis mejores amigas cuyo novio la dejó embarazada. El día que se enteró, en el hospital le dieron a elegir qué quería hacer. Se tomó un par de días, decidió, coordinó con la doctora y en el término de una semana se le realizó el aborto en un hospital público, de manera absolutamente legal y en las mejores condiciones higiéncias y tecnológicas. Con un costo equivalente aproximado a unos 100 euros.

La sensación general que percibo de las chinas es que si no están casadas a los 23 años ya empiezan a preocuparse y si pasan los 26 ya entran en estado de desesperación. Me ha llamado muchísimo la atención a lo largo de los meses y através de tantos amigos míos que han salido con chinas lo extremadamente posesivas y celosas que son, al punto de hacer locuras para poder retener a alguien.
Por citar dos casos resumidamente.
caso1: Mi amigo Maxime de Francia recibe una llamada de su novia China (1½ año de relación) y le notifica que sus padres habían muerto. Tres semanas más tarde mi amigo se entera de casualidad los padres de su novia no habían muerto, pide explicación. Respuesta: "pensé que me ibas a dejar !!!!!!!!"
caso2: Mi amigo Pim de Francia viene con su novia shanghainesa a una fiesta en casa. mientras habla conmigo gira su cabeza desviando su atención por alguien que lo llamaba casualmente coincide que en ese momento pasa una amiga mia por la otra punta del living de casa. Minutos mas tarde lo veo a Pim discutir con su novia. Luego se retiran. La novia lo había acusado a Pim de haber mirado a otra chica (mi amiga) y no hubo manera de convencerla de lo contrario.

Estos dos casos que Uds. podrán pensar que locas hay en todos lados, son sólo dos de muchísimos que conozco y prácticamente todos mis amigos que salieron con chinas experimentaron problemas de este tipo y locuras semejantes. Y demás está decir que esto es una generalización y que no todas serán así pero tengo una larga lista de "cuentos de terror".
Yo, me mantengo al margen, las chinas son divinas como amigas pero nada más! jeje.

Están las chinas que nunca se juntan con extranjeros y las que sólo buscan extranjeros, sobre lo cual se hacen muchos chistes al respecto. Hay un leve resentimiento de varios jóvenes chinos a nuestra invasión en su país, no es algo que genere problemas de ninguna manera pero a veces se presenta el roce. No ocurre de manera inversa, el porcentaje de chinos que consiguen salir con una occidental es rotundamente insignificante comparado con el porcentaje de chinas con las que un occidental puede estar durante su pasada por el país. No quiero implicar que están regaladas ni nada de eso, de hecho no es así, pero sí que tenemos un atractivo muy grande para muchas chinas y ellas para muchos occidentales (no es mi caso). Esto empeora para los chinos cuando es sabido sobremanera que (y en general todos los asiáticos) tienen su miembro notablemente más pequeño que el de los occidentales. Es un hecho anatómico, no hago burla de ello.

Así es la vida en China. Bodas, celos, aborto y penes pequeños.

Aquí van las fotos, esta vez no tan buenas. El clima no ayudó y el fal
La bandaLa novia y el novio
La cena
Tortuga. Una delicia.

lunes, 3 de marzo de 2008

Sobre costumbres sonoras, higiénicas y demás


Hace un par de semanas, en un día común y corriente de trabajo estaba sentado almorzando en una de mis cantinas favoritas de la ciudad donde cocinan la mejor 馄饨 (hun tun). Es básicamente una sopa de "dumplings", que son como unos ravioles o agnolotis grandes rellenos y de los cuales hay una infinidad de gustos, siendo mis favoritos los de champinognes de Shaanxi, pero esto es anecdótico y excede los fines de este texto.
Me encontraba deleitándome con este manjar mientras en la mesa contigua se sentaban felízmente cuatro abuelitas terminando sus porciones. Como para la gente mayor un extranjero (老外 lao wai) todavía es una rareza, intercambié unas cordiales palabras con ellas desde mi mesa. Al poco rato, habiendo finalizado sus platos y en un acto de perfecta y secuencial coordinación, como si fuera un premeditado y ensayado cánon en Re menor, las cuatro sonrientes abuelitas lanzaron cuatro sonoros eructos en cadena. Con la pancita llena se levantaron, me saludaron y se retiraron.

Esta escena como tantas otras que vivo diariamente me lleva a escribir un poco sobre las costumbres de los chinos. Eructar a los cuatro vientos en cualquier lugar y delante de cualquier persona es una de las modalidades que pasan totalmente desapercibidas entre los chinos y llaman completamente la atención, despiertan la susceptibilidad y alimentan los prejucicios y los jucios de muchos occidentales.
Pero pocas costumbres chocan tanto como el sonido que acompaña al menos una vez por cuadra en las calles de China y es el del continuo, repetido y ruidoso raspar de las gargantas para extraer la más espesas de las flemas y sacarlas furiosamente de los pulmones. Aún hoy no me explico a qué se debe este, ya casi tic, de los chinos. Ocurre en las cuatro estaciones, cuando no están necesariamente resfriados, a cualquier hora del día y durante cualquier actividad y lo que a los occidentales nos resulta más llamativo, lo hacen hombres y mujeres sin distinción. En este acto, los chinos parecen intentar dar vuelta sus pulmones como si fueran una prenda de vestir para colgarlos al sol y secarlos.
También he hablado anteriormente sobre las pestilentes letrinas públicas en los vecindarios viejos, pero muchos chinos, y esto aplica casi exclusivamente a las clases sociales bajas, tiene la maldita costumbre de hacer pis sobre cualquier muro. Es decir que en cualquier predio de obra (que abundan por todo Shanghai), el muro perimetral se transforma en el perfecto meadero de millares de taxistas, obreros y otros.

La costumbre de masticar la comida con la boca abierta como si fuera un chicle y sorber los fideos arrastrándolos con los palitos desde el plato y haciendo el sonido que hace una pajita cuando el vaso está con poco líquido, son la música funcional en todos los restaurants.

Me es todavía muy difícil poder discernir si la costumbre de eructar, escupir o sorber con ruido depende de algún grado de estatus o clase social. Puedo decir que la he visto en todos los estratos sociales, sin distinción de sexo pero tampoco puedo decir que se limita a probre o ricos, a hombres o mujeres, a educados o no educados (en el término académico). También no es un dato menor que Shanghai y Beijing son las ciudades que más lidian con occidente y los jóvenes profesionales u hombres de negocios van de a poco asimilando y adoptando las costumbres protocolares occidentales para que todo quepa dentro de los mismos límites sociales. Pero saliendo de estas ciudades estas costumbres se disparan exponencialmente.

Ahora, a excepción de hacer pis en las paredes acto que no le encuentro justificativo cultural alguno ya que hay letrinas o baños públicos limpios por doquier en todo China, mi posición con respecto a las demás costumbres es la de neutralidad absoluta sin calificar a los chinos de ninguna manera por las mismas. Esto viene a que generalmente el occidental tiende a tildar de asquerosos, inmundos y sucios a los chinos por eructrar o escupir, juicio con el cual disiento rotundamente. Si de limpieza hablamos los chinos generalmente huelen mejor que muchos europeos exluyéndoles el perfume.
Cada cultura tiene sus costumbres e idiosincracias y acá es uno el que está invitado y está en uno decidir permanecer adaptándose a las costumbres o no. Esto no quiere decir que por estar acá yo me ponga a escupir o eructar, porque simplemente fui educado de manera distinta, pero esto no hace a mi educación (occidental) más válida o más "educada" valga la redundancia, que la de los chinos. Es un terreno altamente subjetivo y para mí lo más importante es verlo con la tolerancia digna de ser un invitado y mirarlo más como un anécdota sobre la cultura que como un signo que determina las cualidades de la gente de un país.

Hay muchas otras costumbres que me llaman la atención. La limpieza de orejas es una de ellas. También es altamente practicada en India. Aquí al igual que en dicho país, se practica en la calle o en las peluquerías, y el limpiador de orejas toma dos palillos largos y finos o a veces dos alambres que pueden o no estar oxidados y los intruduce, pareciera que hasta pinchar el cerebro mientras en un movimiento circular revuelve el interior del tímpano extranyendo.. sutílmente? la suciedad. Es un acto minucioso y detallista y muy divertido de apreciar.

Por otra parte también me sorprenden con admiración las actividades saludables que tienen los chinos. Durante todo el día pero especialmente al amanecer entre las 5 y las 7 am los parques se inundan de hombres y mujeres mayores que concurren a practicar diferentes actividades. El tai chi chuan (太极拳) es una de las mas famosas y más practicadas. Es más bien definida como un arte marcial pero para el interior. Consta de una serie sincronizada de posiciones que se adoptan con el cuerpo y que varían de acuerdo al estilo utilizado y también constituye un ejercicio meditativo y se practica entre otros motivos con los fines de la salud y la longevidad. Es muy bello contemplarlo y se puede percibir una gran paz y armonía emanada de quienes lo practican.
Igual de común es la gimnasia, y muchos parques están equipados con una serie de aparatos para que la gente la practique. Todos los días se pueden ver viejitos de 80 años sin vestimenta deportiva tocándose la frente con el dedo gordo del pie o elongándose mucho más que mis oxidados ligamentos de casi 30 años.

También están, la danza con abanicos practicada por las mujeres que es una actividad suave y coordinada tanto como la práctica de kung fú con espadas, varas y lanzas y el remontar barriletes practicados por los hombres.

Pero la más curiosa y graciosa de las actividades es el caminar para atrás. A veces llego a la oficina (la cual está dentro de un parque) y decenas de viejitos me hacen sentir en la dimensión desconocida cuando entro con mi bici al parque medio dormido y me encuentro con todos caminando en reversa. A veces pienso que es mi cabeza resultado de alguna fiesta la noche anterior, pero luego pasa el tiempo y no, es pura realidad, los chinos caminan para atrás. Será saludable? No lo sé, dentro de poco empiezo a probar y les cuento.

Por último (por ahora) otra curiosidad. Así como los occidentales acostumbramos a sacar al pasear al perro durante la tarde, los chinos, amantes de las aves, sacan a "pasear" sus pajaritos y los llevan al parque. No entiendo bien esto aún y nadie me ha podido dar una razón pero pasado el mediodía los chinos traen a sus pajaritos en su respectiva jaulita y la cuelgan de los árboles. Si bien soy un acérrimo enemigo de la posesión de pájaros en jaula, debo decir que esta congregación artificial de pajaritos es un espectáculo sonoro hermoso, ya que seguramente es el hecho de que al estar todos juntos se conectan entre ellos mediante el canto y el resultado es verdaderamente hermoso.

Así termina este recorrido por las costumbres y actividades chinas, y doy gracias a los pajaritos en el parque, que gracias a su canto bloquean temporalmente el bullicio de un sinfín de escupitajos fuera del mismo.

aquí, algunas fotos.

Limpieza de orejas.
Querés una limpieza de orejas?
Barrileteando en el Bund
La señora elástica
El señor elástico
Entrenando
Ubicando a su pajarito en el parque.
Sacando a pasear a los pajaritos al parque
Concentrados en los pajaritos.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Año Nuevo 4706. Año de la rata

La semana pasada China festejó un nuevo año, el 4706 y lo recibió una vez más con un cielo inundado de colores y unos estruendos que sólo se comparan a los de un bombardeo sanguinareo. No voy a extenderme mucho sobre el tema ya que he hablado sobre esta maravillosa festividad el año pasado cuando estaba festejando el año 4705, unas pocas semanas más tarde, luego de mi llegada a Shanghai en el año 4704.
Pero este año comenzó con lo que muchos diarios definieron como el invierno más frío en China de los últimos 50 años. Es cierto, está haciendo mucho frío pero lo que no es tan usual fueron las intensas nevadas sobre la ciudad. Por dos semanas la ciudad se vistió de blanco y el resultado fue tan hermoso como extraño. También es cierto que mi hermana, mi cuñado y mi sobrinita se reirán burlonamente al unísono mientras se trepan a una montaña de nieve para excavar y encontrar su auto en los -40ºC de Montreal pero bueno, Shanghai da batalla con sus -8ºC y sus humildes nevadas y bien frío que está y muy divertido es ir en bici al trabajo por estos días en mi bicicleta china con canasta, oxidada y sin frenos sobre el hielo y la nieve y cubierto con mi poncho de plástico azul. El arte del malabarísmo y lo aprendido en 9000km cruzando Asia en bici puestos a prueba. Una verdadera aventura de adrenalina.

No mucho más para contar, los dejo con las fotos del año de la Rata, el 4706, tengo visitas de lujo por aquí así que estaré viajando un poquito por China las próximas dos semanas.

NOTAS1: A los que me escriben commentarios en los posts y no dejan mail. GRACIAS! no les respondo personalmente simplemente porque no dejan el mail. Si quieren dejenló o escriban a mi mail.
NOTAS2: Quienes escriben comentarios y quedan registrados con su dire en blogger tengan en cuenta que todos los blogspot (inclusive el mío) están bloqueados por el gobierno chino y son inaccesibles. Yo puedo postear pero no ver mi blog. Por lo tanto no puedo comentar en sus blogs para agradecerles, ni contactarlos. Dejen su mail o escriban al mío.
NOTAS3: Para los que me preguntan por mail. Las fotos de este y todos mis blogs son todas tomadas por mí y de no ser así se acreditará al autor. Hasta el 24 de noviembre de 2007 las fotos fueron sacadas con una Nikon D50 y desde ese momento hasta hoy en día y por mucho tiempo más con una Nikon D300. Ambas usando una diversidad de lentes Nikon de diferentes distancias focales.

Ahora las fotos.


martes, 15 de enero de 2008

Balance. Reflexiones sobre un año en China.


Hace exactamente un año atrás, a la hora en la que ahora me encuentro escribiendo esto, estaba pedaleando mis primeras cuadras por Shanghai buscando un primer alojamiento temporario donde quedarme para organizar mi posterior asentamiento. Llegaba luego de un año muy fuerte, cargado de emociones y estimulado aún más por el desafío que ya en ese mismo momento, estaba emprendiendo desde esas primeras cuadras. Era ya de noche, hacía frío, llovía (como hoy) y las calles estaban vacías. Tenía las pocas ropas, sucias hasta el desborde, que venía vistiendo hacía un año, pesaba probablemente unos 8 kg menos, tenía un estado físico de atleta, aún estaba bronceado y tenía el pelo recién rapado luego de meses de rastas y mugre incrustada.

Es difícil decantar luego de un año tanta acumulación de experiencias nuevas. Vivir en China en este momento resulta apasionante e interesante como también molesto y frustrante. Vivirla desde adentro es un gran vapuleo constante de emociones pero al final del día resulta ante todo, una experiencia gratificante cargada de aportes y nunca de pérdidas. Quizás es mi tendencia a vivir y ver la vida como una constante ganancia (hasta en las cosas "malas" que me pasan) y nunca como una pérdida y eso hace que las opiniones que yo tenga puedan diferir de las de muchos otros que visitan este país y hablan pestes tanto de sus costumbres como de su gente.

Aprender a vivir en China es un fascinante proceso de intento de adaptación a gente que simplemente se comporta diferente a uno ( y lo ha hecho milenariamente por siglos), lo que hace la experiencia tan entretenida como frustrante pero que siempre al final del día uno puede mirar para atrás y haber ganado y aprendido de ello. Es que si la vida de todos los días en el país de uno, donde todo es conocido, ya de por sí tiene sus altibajos imaginensé ponerle el valor agregado de vivirla en el extremo opuesto cultural. Todos los días en mayor o menor medida me encuentro en la situación de cómo manejar mis emociones occidentales para responder a los estímulos generados por mis prójimos chinos.
En la vida cotidiana las cosas ocurren con mayor o menor dificultad. El idioma es una lucha de todos los días, sin importar cuanto uno lo estudie. Si bien en las situaciones diarias ya me resulta totalmente manejable no dejan nunca de ocurrir, como es lógico, nuevas variables. Si se rompe la lavadora, saltan los tapones y se corta la luz, me cambian "inexplicablemente" la bici de lugar en el garage, las cuentas del mes tienen alguna alteración, el tanque del inodoro no carga, son por nombrar algunas, una serie de situaciones que devienen en varias horas o días de lucha donde todo parece conducir virtualmente a ninguna parte, para devolver las cosas a la normalidad.

Tener que enfrentar al aparato burocrático chino ( en chino) califica dentro de las experiencias que me gusta llamar, surrealistas. Es como tirarse a una piscina vacía, sabiendo que está vacía pero cerrando los ojos imaginando que hay agua, darse el golpe con la frente y volver a hacerlo una y otra vez creyendo que el agua va a aparecer aunque en realidad nunca aparecerá.
Para los asuntos de la burocracia no hay cómo razonar con los chinos, o mejor dicho con los representantes administrativos de semejante gigante dinosaurio administrativo comunista.

Cuando un chino cree, (o le enseñaron) que las cosas se hacen de una manera es extremadamente difícil convencerlos, aún usando las mil y una lógicas, de que las cosas se pueden hacer mejor o más prácticas, de otra. Esto significa que muchas veces resulte muy difícil obtener de inmediato de ellos, los resultados que uno esté esperando. Tienen un grado de flexibilidad muy reducido y muchas limitaciones culturales a la hora de aceptar lo que no saben ( sobre lo cual hablaré en el futuro) lo cual deriva en situaciones frustrantes.

Nunca falta la buena porción de audaces por no decir cagadores. Los hay, y muchos, hay que estar atento. Los empleados públicos (trenes, correo ) son particularmente endemoniados y hay que pegar el ojo sin pestaneos a los vueltos en estas situaciones.

La experiencia comercial es entretenida aunque a veces agobiante. Hay días en que añoro salir a comprar algo y que tenga un precio fijo en una etiqueta, aunque ni en los lugares donde esto ocurre están excentos de la costumbre comercial, social y vital del regateo que rige casi sin excepción en todo lugar comercial. Los precios escritos no son más que espejísmos, invitaciones alucinógenas a la experiencia psicodélica de llevar al precio "real" lo que uno quiere comprar.

A veces me gustaría viajar en el metro hermoso, impecable, hiper rápido y de última tecnología pero saber que voy a poder salir del vagón sin tener que voltear a un masacote de chinos que quiere entrar y no deja salir.
Si, son abruptos, abruptos hasta el hartazgo y a veces quiero pegar un salto y caminar sobre sus cabezas pero no todo es lo que parece, porque detrás de sus empujones, detrás de sus gritos (porque no hablan, gritan), detrás de su falta de sutileza jamás he encontrado una mala intención sino más que sonrisas e ingenuidad, son como son y yo soy el invitado y una vez que logro hacer ese "click" no me queda más que reírme solo y decir, JAJA qué bueno es estar viviendo en China.

Y esta es la sensación que me da de cómo avanzan hacia el futuro con su desmedido crecimiento. Avanzan como se comportan, a lo grande, a los tumbos y masivamente. He visto a esta ciudad transformarse en un año como no he visto cambiar a Buenos Aires sustancialmente en 28 años y la cosa no para. Es emocionante estar acá.

El otro costado es el de una buena vida. Se vive MUY bien como extranjero en China en todos los aspectos. Shanghai tiene una vida social y nocturna super intensa. Se puede salir 7 días a la semana hasta cualquier hora, rivaliza seriamente la de Buenos Aires en cantidad y calidad con el valor agregado de la despreocupación total por la seguridad. Se puede andar por cada rincón a cualquier hora sin el más mínimo miedo. He hecho excelentes amigos de todo el mundo, muchos itinerantes a la deriva como yo buscando experiencias diferentes y muchos chinos también.

Al final del día son las pequeñas cosas de todos los días las que hacen que disfrute estar acá. Salir y siempre encontrarme cosas y novedades diferentes. Nunca dejar de sorprenderme con las diferencias y verlas, aunque a veces me puedan chocar, como algo divertido y atrapante.
Ir al trabajo en mi bicicleta de señora china con canasta junto a las grandes masas proletarias que se desplazan a mi lado. Pasear por los barrios viejos y sucios sacando fotos y encontrarme con gente hermosa y poder compartir con ellos un poco de mi historia y escuchar la de ellos, y en chino! Descubrir un nuevo plato delicioso apuntando con el dedo al azar en los infinitos menúes de los restaurants y que no sea perro. Que esos mismos chinos que resultan a veces tan abrumadores por lo abruptos te sorprendan con solo sonrisas afectuosas y con muy buen humor. Que una china que te ve eligiendo erráticamente la fruta te detenga cálidamente para explicarte cómo elegir las mejores mandarinas. Caminar sin rumbo y terminar presenciando una lucha de grillos con apuestas. Y la lista continúa y siempre la balanza es positiva......

Las experiencias y el enriquecimiento consecuencia de las mismas cambian las miradas y la visión sobre las cosas. Las diferentes tienen en mi persona un mayor atractivo y un mayor efecto. La vida rutinaria, repetitiva y monótona me aterra. Hay demasiadas cosas interesantes por explorar como para querer quedarse quieto!

Para este, mi primer aniversario en China he decidido poner imágenes de un sector de la ciudad que particularmente me gusta mucho. Me gusta llamarlo "El nudo". Está en el corazón de la ciudad y es un punto en donde confluyen como tentáculos enroscados unos cuantos niveles de autopistas urbanas más senderos peatonales elevados dando un espectáculo urbano bastante impresionante.
Un lugar que me sugiere llegada, encuentro, y punto de partida hacia rumbos distintos en el devenir de la vida. Así supongo a la mía, como un viaje constante donde cada posta puede ser el lugar que dispare hacia nuevos rumbos. China es una excelente experiencia pero no es definitiva y siempre surgen nuevos posibles lugares en el horizonte para el futuro cercano.....