domingo, 27 de julio de 2008

La otra cara del boom chino

revolviendo la basura

Si uno se basara en las publicaciones internacionales sobre el crecimiento económico brutal que se vive en China en estos tiempos para evaluar o imaginar lo que es China hoy en día, derivaría invariablemente en conclusiones como mínimo, tendenciosas.

Es cierto que el país crece a un paso desenfrenado, pero crecimiento económico, lo que todos llaman "el boom chino", no necesariamente se traduce en desarrollo. Y si el desarrollo existe, es aún un desarrollo más bien materialista y repartido entre unos pocos. Teniendo en cuenta que "unos pocos" en números chinos significa unas decenas de millones de personas, no alcanza nunca para equivaler a su contraparte, "unos muchos" que equivaldrían a unos varios cientos de millones.
La desigualdad social y las brechas abismales entre ricos y pobres es claramente visible en cada esquina de China y alcanza su cumbre en ciudades como Shanghai o Beijing hacia donde se desplazan millones de personas del interior para tener "mejores oportunidades". Una vez llegadas a las mismas, forman el mismo conglomerado clásico de toda metrópolis tercermundista, anillos de barrios pobres donde se vive en el hacinamiento rodeando centros de fortuna excesiva.
La pobreza en China sigue siendo mayoritarimente rural y aún suma un porcentaje enorme de la población. Saltar de Shanghai a algún pueblo aledaño permite el pantallazo más fehaciente de estos extremos contrastes.
El "boom económico" chino tiene un costo altísimo y China está afectada por los mismos cánceres de todo el tercer mundo, la corrupción, el clientelismo político, la injusticia social, etc.
Por encima de esto se suman las complejidades relacionadas a las diferencias étnicas. Centenas de etnias y tribus aún co-existen alrededor de todo el país. Lo que la gente conoce y llama como "chinos" son los chinos de la etnia 'Han' que poco o nada tiene que ver con las etnias encontradas en las areas tribales de la provincia de Yunnan, Qinhai, Inner Mongolia, Xinjiang y Tibet por nombrar algunas. La etnia Han absoluta y rotundamente mayoritaria ha invadido, dominado y subyugado a lo largo de la historia y la mayor parte del tiempo de manera brutal a las etnias minoritarias, sometiéndolas a la fuerza a adoptar las costumbres culturales de los Han.
En el pasado esto era llevado acabo en guerras a caballos, con arcos, flechas y escudos y dominando aldeas, en el pasado cercano y el presente esto se hace a través de la subyugación económica y los traslados de grandes masas de chinos Han a las zonas invadidas.
Mao muy astutamente se dió cuenta que no había mejor manera de hacer efectiva una dominación que trasladando millones de personas a asentarse en los lugares recientemente invadidos. Nada más fácil y efectivo que invadir y dominar usando gente común (en grandes masas) luego de retirado el ejército.
Pero las minorías aún existen y abundan en todas partes de China a pesar de que el gobierno siempre las quiera barrer debajo de la alfombra, y su realidad dista en siglos de la realidad de los poderosos empresarios industriales Han de las grandes ciudades. Las realidades chinas en estos casos son diametral y radicalmente opuestas en todos los sentidos y como he dicho no hace falta más que tomarse un tren fuera de Shanghai para notarlo en primera persona.

Ahora, yo no soy economista, ni político, y muchas de las estadísticas, las tortitas de colores, las curvitas con puntitos y numeritos que salen en los diarios y las publicaciones de economía no son para mí más que dibujitos caricaturéscos mostrando una "realidad" que con mucho podría llamarse, parcial y poco me importan cuando los comparo con lo que veo y vivo en China (en este caso) como en cualquier otra parte del mundo.

Algunas imágenes del "otro lado" de Shanghai.

bicicleta chatarrera

cartoneros

barrios.

electrodomésticos

cocinando

ventana


callejones

barrios
barrios

montañas de basura

sábado, 21 de junio de 2008

Colgate en China


Pollo acogotado de percha. Shanghai.

Una de las cosas que me resulta más entretenidas de andar por las calles de Shanghai y de China en general es ver como le gusta a los chinos colgar a los cuatro vientos la más amplia variedad de cosas orgánicas e inorgánicas sin distinción. Esta es una costumbre cultural se traslada desde los más pobres hasta los más ricos. Tanto en los callejones de los barrios populares como en los rascacielos de alta categoría la ropa es el hilo conductor. El paisaje urbano de China es como un gran exhibidor de los trapitos al sol más íntimos de los chinos. Si uno quiere ver cómo visten los chinos o tal chino en particular, es tan simple como deambular por la ciudad y mirar alrededor para ver felízmente el vestuario de cada persona en China. Desde los calzones de la abuela, la hasta tanga de la jovencita que se casó con el empresario exitoso, desde las medias rotas y la camiseta del abuelo hasta las camisas del político y las zapatillas del nene, todo se exhibe a la luz del día en la vidriera china.
Pero eso no termina ahí porque entre sábanas y frazadas soplando al viento se ven pollos y patos estrangulados colgando de perchas. Pescados, carnes, pollos, pantalones, camisas todo cuelga en China y el paisaje es....MARAVILLOSO!

En medio de esta selva de prendas y animales colgados los chinos se desplazan en precarias bicicletas transportando cualquier montaña de chatarra o cualquier elemento indispensable. Los chinos van y vienen de a millares por las calles, siempre en sus óxidadas y rechinantes bicicletas llevando, cosas. No dejo de preguntarme por qué y hacia dónde llevan tal o cual cosa pero no deja de fascinarme.

Aquí algunas muestras.

Sábanas, ropas y carnes.

Carnes emperchadas y elongando el cuello del pato detrás

Bombachas y carnes

ropas y multitudes

casita de cachibaches

Piel de pescados

ropas

cubiertas

garráfas

ropas

TV s.XXIII

ropas urbanas

jueves, 12 de junio de 2008

Vanguardistas de la moda y la imitación.


zapatitos

Roberto* y Teté* seguramente estallarían de exaltación si vinieran a China, eso los llevaría a reformular su mítico desfile anual de la pelotudez en Punta del Este. Porque la moda China, es corolario del mal gusto y muestra fehaciente de la carencia total del más mínimo sentido estético y de la palabra "estilo".
Así es, los chinos a excepción de un pequeño puñado que se abulta como agujas perdidas en pajares, se visten mal y el "diseño" textil es probablemente uno de los más espantosos que he visto alrededor del mundo. Algo paradójico teniendo en cuenta que China es quizás la potencia textil más grande del planeta y fabrica y exporta paralelamente la ropa de gran cantidad de prestigiosas marcas occidentales.
Lo cierto es que los chinos podrán ser maestos de la falsificación y han podido elaborar fabuolsas réplicas de Dolce & Gabbana, Armani, Burberry, pero si hay algo que jamás han podido copiarse es el buen gusto y el estilo.
A veces me cuesta creer verme rodeado de millones de chinas combinando de la manera más absurda las copias fidedignas de las ropas y accesorios más añorados por las más vanidosas mujeres de occidente. Lo que quiero decir es que estas mujeres teniendo acceso a vestir las réplicas más perfectas de las grandes marcas tengan tan poca capacidad de hacer una combinación coherente de ellas. Es decir, por un lado se copia todo lo más "fashion" a la perfección pero por el otro tienen una incapacidad total de hacer una evaluación estética de los mismos y vestirlos adecuadamente. Moda que visten y que luego trasladan hasta a sus propios perros (los que no se comen).
Es algo que también trasciende las clases sociales ya que el mal gusto puede atravesar todas las clases desde la más baja hasta la más altas. En el caso de las mujeres es exacerbado y sus vestimenta transforma el cuerpo delgado y la hermosa figura estilizada de la chinas en feos mamarrachos bañados en lentejuelas de colores, bordados de oro en telas rosas,zapatos de charol amarillo, etc.
En el caso de los hombres el mal gusto es más discreto ya que visten más simple y son menos ostentosos. Se dice que los insulsos y poco llamativos trajes de los funcionarios más altos del Partido pueden costar en el orden de los 15 o 20 mil dólares sin embargo es casi imposible de notarlo.

El mercado de los "fakes" (excelentes réplicas de los originales occidentales) es un mercado que mueve millones. Las ropas con etiquetas de las marcas más caras de occidente abundan en cualquier mercado bullicioso de China. Y este mercado no se limita al textil sino que se extiende a, relojes de última generación, aparatos electrónicos, autos, motos, bicicletas. En China se fabrica todo lo original y los chinos en consecuencia proceden a copiarlo una, dos, tres, cuatro....infinitas veces en sus variantes locales y a una fracción del costo. Se dice que cuando una empresa China comienza a fabricar alguna novedad, al día siguiente tres empresas en frente ya están fabricando las copias. Aún así ambos mercados, el de los orginales y los "fakes" conviven en absoluta armonía.

El caso más asombroso a mi parecer es el de la piratería de DVD's. Creo que si me preguntaran cuál es el peor negocio que puede hacer una persona en el mundo le contestaría: ponerse un DVD club en China.
En este país podría decir que virtualmente no existe ni una película ni un CD original de música. Todo absolutamente todo es música y películas pirata. Se consiguen en inumerables puestos de la calle a toda hora pero también hay enormes negocios de venta al público con caja registradora y factura que lo único que venden son DVD's piratas. Se consigue absolutamente todo lo que uno imagine, todas las películas, series, todo vienen empacado en cajas con los títulos, las tapas, los comentarios, a color y con una calidad de imagen indistinguible de la original.
El precio de cada DVD? ronda entre 0.80 centavos de dólar y 1.20 dólares. Así es que todos en nuestras casas tenemos literalmente nuestro DVD club privado. Cuando queremos ver una película nueva, la más nueva, la recién salida del cine, solo hay que caminar una cuadra y verla esa misma noche, es cuestión de aburrirse y salir a comprarse una película. Evidentemente no existe control alguno hasta hoy en día y eso me parece increíble.

Luego tenemos las copias de libros. Recuerdo las enormes fortunas que como estudiante de arquitectura tenía que invertir si quería acceder a las mejores publicaciones de arqutitectura de Europa. Aquí en China, pan comido, la región de Guangzhou tiene infinidad de imprentas que producen diariamente las copias más espectaculares en calidad de los tomos de las mejores publicaciones de arquitectura como de todos los demás campos del arte, la ciencia, la economía, etc. Se venden al igual que los DVD's en cualquier lado y si un libro prestigioso original europueo cuesta entre 60 y 100 euros promedio, aquí en china cuesta entre 5 y 20 euros sin sacrificar más del 1% de la calidad de sus variantes originales.

La falta de control y la masividad del mercado no dejan de hacerme pensar que China funciona como un mundo aparte que se retroalimenta y se autoabastece produciendo un mercado gigantesco basado en copiar lo que hacen los demás. Fascinante. Y sacarle provecho.... HERMOSO :)

*para los lectores latinos y españoles les comento que roberto y teté son un peluquero de la farándula y una modelo retirada, famosos exponentes de la frivolidad y la estupidez argentina, reconocidos por un desfile que organizan juntos todos los años en el balneario uruguayo de Punta del Este.

Aquí algunas imágenes.












moda canina

moda canina

Y sí, un "hincha de boca"

Nibe

lunes, 9 de junio de 2008

Sobre-nombres

Los chinos con mayor contacto con occidente, sobre todos los que viven en Shanghai y Beijing, desarrollaron el hábito de tener dos nombres. Por un lado su nombre original en chino y por otro un nombre occidental. Este último no es una traducción o un equivalente al nombre chino si no el que más les place. Lo eligen al azar y muchas veces lo toman más que nada de películas o series de occidente o de un nombre que les gusta como suena o muchas veces cuando cumple su etapa incluso se lo cambian.
Así, los chinos de las ciudades ricas de China viven su doble vida. Hacia los occidentales el nombre occidental, hacia los chinos el nombre chino.

Lo más gracioso es que uno ( al menos yo ) no puede asociar muchos de esos nombres a los chinos. Es decir, veámoslo a la inversa, si yo hoy me pongo un nombre chino y les digo a todos que me llamen Xue Ming, pueden pasar potencialmente dos cosas; que se caguen de risa en mi cara o que me hagan creer que tengo cara de Xue Ming. Por consiguiente, imagínense cuando una madre me dejaba una alumnita llamada Apple (manzana) y otra, Juicy (jugosa) (ambos casos reales). Por citar otros ejemplos payasos, he conocido otros/as que se hacen llamar: Abraham, Iggy, Fiby (por "Phoebe" de la serie "Friends"), Hugo y el que se lleva todos los premios a mi gusto: Jesús! Ja, imaginen la reacción cuando un chino les dice, mi nombre es Jesús Zhou. Me pregunto qué hubiera pensado él si yo le respondía: "que tal jesús, mi nombre es Zhou Guo Liang".

Cosas de chinos modernos! qué se le va a hacer...

jueves, 15 de mayo de 2008

Traducido al CHINGLISH.


PELIGRO en chinglish se dice: SEA PELIGROSO! (foto gentileza de Julien)

En China hay ya hace muchísimos años una enorme necesidad de aprender inglés para comunicarse con la gran cantidad de extranjeros que inundan el país por estos días. Se enseña en todas las escuelas y en institutos privados que plagan por doquier desde las más grandes ciudades hasta los pueblitos pequeños donde se imparte la enseñanza de dicho idioma.
En las grandes ciudades como Beijing o Shanghai estudiar inglés se ha convertido no sólo en prioridad para los jóvenes que buscan llegar más lejos en sus estudios y en la escala social sino que también es algo chic de las clases altas. Es símbolo de gran status que los hijos puedan estudiar inglés en institutos privados casi desde que nacen. Como ya saben, he trabajado de profesor de inglés en mis primeros meses en el país y he visto en cada clase en los ojos de los padres el orgullo y el porte que llevan por poder llevar a sus hijos a la clase de inglés (el sábado y el domingo) bajo la tutela de alguien occidental, blanco y de ojos redondos. Pocas veces con soberbia y muchas con alegría y gran satisfacción bajo el falso encanto de que el occidental es mejor.

En los pueblos y pequeñas ciudades desconectadas de occidente también es una gran posibilidad para muchísimos chinos de menores recursos que les permite saciar, aunque sea a través de las conversaciones más básicas, su curiosidad sobre los occidentales que tanto abundan por su país en estos tiempos.

Pero toda esta vorágine por la enseñanza del inglés ante una demanda sideral de cientos de millones de personas que necesitan instrucción desde cero, sumado al oportunismo de la gente, sobre todo bajo los lascivos colmillos de buscadores de dinero en las grandes ciudades, lleva a hacerlo muy irresponsablemente. Por un lado está la incomensurable demanda, por otro el oportunismo de un negocio rentable y por otro la ridícula concepción de una gran porción de chinos que cree que siempre hay que aprenderlo con un nativo, occidental y casi siempre, blanco, pero de esto ya hablé anteriormente.
Lo cierto es que por estos tres factores, en la mayoría de los establecimientos para la enseñanza del inglés, cualquiera puede enseñarlo. Esto se hace notablemente peor a medida que uno más se aleja de Beijing y Shanghai. cuanto más lejos, peor.

Paralelamente, en lo que a lo comercial se refiere es evidente que cualquier negocio, esencialmente los restaurantes, que teng información en inglés será un plus muy grande ya que no es lo mismo ver un menú de 40 hojas en caracteres chinos que en inglés y no es lo mismo cenar perro por apuntarle a cualquier cosa que cenar lo que uno verdaderamente quiere comer. Como comentario aparte, casi sin excepción, un restaurante con menús en inglés implica precios más caros que en el que no los tiene.

Pero el origen de este este texto no es hacer una crítica sino mostrarles las más cómicas consecuencias en las que deriva esta desenfrenada y mal ejecutada vorágine por aprender el inglés, por saberlo, por hablarlo, por entenderlo, para vender, para comunicarse, para aprender, etc.
La consecuencia tiene un nombre, y es: Chinglish. El chinglish es el intento infructuoso de los chinos por traducir a toda costa su idioma al inglés. A veces deriva en cosas sin sentido, a veces deriva peligrosamente en el opuesto de lo que realmente se busca transmitir, a veces termina en disparates excesivamente graciosos, a veces deriva en cosas con sentido pero simplemente graciosas o que nadie expresaría de esa manera en inglés.

Así que paso a mostrarles algunos ejemplos que he compilado a lo largo de este tiempo.


Quienes quieran divertirse, tomensé su tiempo para leer este menú en chinglish. Resaltados en verde, algunos mis favoritos

Hospital de plástico de la generación de cirugía de Shanghai. Les quedó claro, no?

Ojo eh? este es el centro de doctores famosos!!.

Esto sí que me da confianza!

Ese es el espiritu!!!

Nuestro estar bajo construcción les genera, "unconveniencia". Por favor, Perdonenos!

El turista SE DETIENE!

jueves, 8 de mayo de 2008

Educando al soberano, chino



Desde ya hace varios años China está haciendo un gran esfuerzo por reeducar a sus ciudadanos. Más que nada, a mi parecer, por un intento de mostrarle al mundo el poder de cambio y transformación de los chinos, que no sólo vendría acompañado de su ya probado poderío industrial y comercial sino también de los modales de los chinos.
Ya hace mucho, y sobre todo por el advenimiento de los juegos olímpicos, en China hay una gran campaña para enseñarles modales a los chinos. ¿Pero qué modales? Los occidentales, claro.
Cómo ya conté en mi textos sobre las costumbres chinas, los chinos escupen, eructan, hablan gritando, mastican con la boca abierta, hacen pis en la calle, etc; entonces el gobierno como siempre, tan aterrado por la mala propaganda propone re-educar a sus 1.400 millones de habitantes para que cuando todo el mundo venga para los juegos olímpicos, nadie escupa o eructe. Tarea difícil.
Así es que en la televisión se pueden ver programas donde se enseña a los chinos a cambiar sus modales. Esto va acompañado de carteles en todas partes de Beijing y Shanghai promoviendo las nuevas costumbres de comportarse como occidentales.
Es bastante patético a mi parecer. Por un lado el gobierno tiene un fuerte tono nacionalista y anti imperialista, sentimiento que no hesita ni por un segundo en implantarle en el cerebro a su pueblo, pero por otro quiere educar a los chinos a no ser más chinos, que sean chinos que se comportan como occidentales. Bastante malo.
Complementando esta campaña Shanghai está plagada de los paladines del tránsito, los casi siempre inútiles "asistentes de tráfico", cuya tarea básica es la de pararse en cada esquina y tratar de poner orden al incesante caos peatonal y vehicular. Difícil tarea la de esta pobre gente, ya que pocas veces se les presta atención y se les reconoce su endeble "autoridad", la gente se les escabulle por delante, por detrás, por los costados provocando escenas dignas de Tom y Jerry. En última instancia qué pueden hacer eventualmente estos pobres hombrecillos más que ensordecerte con su silbato cuando millones de chinos se les avalancha enciman. El silbato termina pareciendo más un pedido personal de auxilio que algún símbolo de autoridad.

Pero la policía, el brazo duro de la ley también intenta imponer el orden y se apostan en las esquinas con sus motos para multar en el acto a cualquiera que infrinja la ley. Y la ley en China se infringe de las mil y un maneras y sobre todo en el tráfico. El sector más descontrolado es el de las millones de personas que nos movilizamos en bicicletas, ciclomotores, bicicletas eléctricas, etc porque en ellas se circula de todas las maneras habidas y por haber; de contramano, por el medio de una avenida, por autopistas, por puentes, por veredas, nada parece poder controlar a las masas de bicis que se desplazan como cardúmenes escapándoles a la boca del tiburón. Y en la huída ensordecer con el estridente sonido de mecanismos oxidados hasta el color tuco y frenos que no frenan.
En hora pico 8:00 a 9:00 am, la situación es la siguiente: la policía se pone en una esquina donde saben que todos se mandan en contramano (me incluyo), entonces, detiene a uno, detiene a dos mientras el primero le empieza a discutir y a gritar, detiene a tres y el segundo se suma a la causa del primero, para cuando trata de agarrar al cuarto el primero se le escapó, se da vuelta cuando se le está escapando el segundo y se le escapan los otros tres. Es probablemente una de las escenas urbanas más graciosas y delirantes en el día a día de Shanghai. Acá la gente le grita y le discute a la policía como si fueran hermanos que se llevan mal. Finalmente cuando llegan a imponer la multa, la misma cuesta 5 kuais (yuanes) unos 0.80 centavos de dólar y se cobra en el acto. Suena un monto insignificante pero gran cantidad de gente que se desplaza en bicicleta por Shanghai puede tener un ingreso mensual de unos 150/200 dólares por mes. Considerando que esta ciudad es la más cara de China, 0.80 centavos de dólar repetidos en varias infracciones pueden representar un problema serio para el infractor.
Los expats no estamos exentos de las garras policiales pero se nos tiene mucha más tolerancia. Cuando he sido detenido por la ley (sí, siempre yendo en contramano o por avenidas donde no se puede circular en bici) usaba la herramienta infalible, el idioma! Uno les responde en español (ni que los polis supieran inglés siquiera) el policía insiste, se frustra y te deja ir mientras uno se va saludándolo y sonriéndole desde la bici como un turista que no entiende qué está ocurriendo. La última vez me dió pena y como estaba medio nostálgico lo dejé que me multara para quedarme la multa de recuerdo.

Así es, domar y domesticar a los chinos no es tarea fácil y si alguno de uds. visita Beijing para estas olimpíadas, téngales paciencia, el gobierno está haciendo lo posible para que los chinos sean un poco más como nosotros. Patético.

Lamentablemente no he podido recopilar muchas imágenes sobre este tema pero aquí van algunas.



Leyenda segunda oración: "De la bienvenida a las Olimpíadas. Mejore los modales y fomente nuevas actitudes." Propaganda. Aeropuerto internacional de Beijing.


Sábado a la tarde en una esquina común y cualquiera.

Asistente de tráfico "ordenando el caos".

Haciendo que le hacemos caso.

Arriesgando la vida por imponer el orden. Asistentes de tráfico.

camino al trabajo.
mi multa de recuerdo