sábado, 5 de febrero de 2011

Año del conejo estrujado.

Es año nuevo chino una vez más y mi cuarto año nuevo en el país. Un nuevo año lleno de aventuras en este país que, vivido desde adentro, nunca deja de asombrar en lo bueno y en lo malo. Haciendo un balance la experiencia sigue resultando completamente positiva. Y para cerrar el año que pasó y comenzar el nuevo, en consecuencia con mi actual e inusual pesimismo en el comienzo de ambos años nuevos, les voy a contar la macabra historia del fetiche del aplastamiento o estrujamiento (crush fetish) en este caso, el del conejo estrujado, un hecho que ha conmocionado al país el año que pasó.

Resulta ser que existe un considerable mercado en el mundo de los llamados fetichistas del aplastamiento, aquellos que encuentran placer o excitación sexual de algún tipo a través de ver a otros aplastar o estrujar animales. En China, el caso del año fue la trascendencia en Internet de una serie de fotos y videos filmados de manera casera, en un departamento común y corriente donde una serie de bellas jovencitas veinteanieras en tacos altos se encuentran reunidas junto a una jaulita con dulces conejitos. Una de ellas alegremente toma uno de ellos, lo saca de la jaula y le juega simpáticamente, mira a la cámara, lo pone de frente, lo hace "saludar" con las manitos y dice infantilmente -"hello". Luego lo pone en su bolsillo, camina, lo saca, sonríe, lo lleva a una mesa, le juguetea mientras el pobre conejito no entiende mucho lo que está pasando, luego saca una plancha de vidrio y la empieza a posar suavemente sobre el conejito, quien a medida que le ejercen presión estira sus patitas tratando de huir. La jovencita se da vuelta manteniendo sus manos a ambos lados del vidrio para contener al conejito, entre tanto nos mira, sonríe picaronamente; durante varios minutos juega a sentarse con distintos niveles de presión sobre la plancha con el conejito debajo, hasta que finalmente, luego de 4 minutos se sienta completamente y la cámara muestra la trituración del conejito. Luego se levanta nos sonrie, hace risitas picaronas, saca la plancha y levanta el conejito estirando sus tripas y chorreando sangre.

A esta jovencitas se les paga unos 6000rmb (900usd aprox) por video y la red detrás de ellas hace las copias en DVD en los cuales se compilan decenas de estos videos incluyendo diferentes animales,y se encarga de la exportación y distribución de los mismos en el mercado internacional. Aparentemente hasta hoy en día, China no goza de leyes contra el abuso y tortura de animales y es por eso que aún sirve de caldo de cultivo para la producción de estas monstruosidades. La perversidad de los humanos evidentemente puede alcanzar lo inimaginable.

Para aquellos que tengan una necesidad de ver con sus propios ojos el video en cuestión, aquí lo tienen. Pero por favor cuidado, el contenido es espeluznante y muy difícil de tolerar para una persona sana mentalmente, así que si no están seguros de su capacidad de tolerar terribles imágenes de tortura, NO LO VEAN.



Paradojas de la vida, este año nuevo que comienza es el año del conejo en el horóscopo chino. Evidentemente, este año entre occidente y oriente no hacemos un año nuevo sano.

NOTA: con esta nota no tengo la intención de alimentar el discurso de la gente que injustamente busca valerse de cualquier argumento para hablar mal de los chinos. Para todos ellos, sepan que el principal mercado de estas monstruosidades no es China sino occidente, como lo es tradicionalmente el mórbido mercado de la pedofilia, tan éxitoso en Europa, Canadá y EEUU.

3 comentarios:

Marcelo Orihuela dijo...

Que pasa Nik ! venis en una onda un poco gore en tus ultimos post, volve a la bici y a la Nikon que es lo que te hace bien y lo que nos inspira a muchos otros a la distancia para superar pequeños desafíos cada día. Chinos cochinos seguira habiendo siempre. Abrazo enorme, FELIZZZ AÑO NUEVO

Gabe dijo...

How twisted. I couldn't watch. :(

francisco dijo...

me parece perfecto que difundas también este tipo de información.
Marcelo, no nos quedemos ciegos, si este pibe te enseñó a ver, ahora no te saqués los anteojos.
Mantengamos siempre en alto nuestra objetividad.