
Las condiciones de trabajo que sustentan un crecimiento sin medida como el de China han mejorado relativamente a lo largo de los últimos años y muchas empresas grandes, con millares de empleados han ido desarrollando una mayor humanidad hacia sus empleados y es importante destacar esto antes de seguir con este texto. Mejores salarios, turnos más humanos, mejores condiciones. Las industrias a veces son tan grandes, que es muy común la formación de ciudades satélite alrededor de las mismas; dichas ciudades son construidas por la industria misma de la mano del gobierno para que sus obreros vivan allí y se muden con sus familias, cerca del trabajo, para optimizar tiempos, rendir más y sobre todo, poder trabajar más. Es muy común que las empresas mismas ofrezcan con el contrato de trabajo, sumado al salario base, la vivienda y las tres comidas diarias. La gente, en prácticamente todos los sectores sociales vive para trabajar.
Pero si bien en varios casos hubo una mejora relativa, en ciertos sectores, de las condiciones laborales, dentro de lo que es un sistema siniestro como el que sufrimos en el mundo divido de hoy, la realidad es que la tan "sabida" pero nunca bien asimilada explotación, aún está latente en todos los rubros de este desarrollo insustentable.
Los angloparlantes acuñaron un término que describe a todo lugar donde se trabaja día y noche, haciendo turnos irrisorios, en condiciones paupérrimas y de hacinamiento. Con el objetivo claro de producir mucho y a bajo costo, que es en definitiva el corolario del consumismo, porque todos en última instancia, lo que queremos es comprar todo más barato. El término es "sweatshop", algo así como "taller de sudor" y tengo la desgracia, de frecuentar uno de estos "sweatshops" donde puedo experimentar de manera fehaciente las peores consecuencias, no sólo del subdesarrollo en sí, si no, en el caso particular de China, las desigualdades potenciadas por el crecimiento desmedido donde, como he mencionado en el texto anterior, se intenta comprar lo incomprable, el tiempo.
El lugar que me toca frecuentar es el taller de maquetería donde el estudio donde trabajo manda a hacer las maquetas de nuestros proyectos. El taller es de hecho, un taller de gran prestigio dentro de China y cuenta con sedes en todas las grandes ciudades del país. Las maquetas son simplemente excepcionales, deslumbran por su perfección; al contrario de las lamentables condiciones de trabajo.
En la sede de Chengdu trabajan aproximadamente unas 60 personas de ambos sexos y todas las edades, trabajan sin parar, y el taller raramente cierra sus puertas debido a la altísima demanda de pedidos por parte de los estudios de arquitectura. El taller tiene que
