lunes, 3 de marzo de 2008

Sobre costumbres sonoras, higiénicas y demás


Hace un par de semanas, en un día común y corriente de trabajo estaba sentado almorzando en una de mis cantinas favoritas de la ciudad donde cocinan la mejor 馄饨 (hun tun). Es básicamente una sopa de "dumplings", que son como unos ravioles o agnolotis grandes rellenos y de los cuales hay una infinidad de gustos, siendo mis favoritos los de champinognes de Shaanxi, pero esto es anecdótico y excede los fines de este texto.
Me encontraba deleitándome con este manjar mientras en la mesa contigua se sentaban felízmente cuatro abuelitas terminando sus porciones. Como para la gente mayor un extranjero (老外 lao wai) todavía es una rareza, intercambié unas cordiales palabras con ellas desde mi mesa. Al poco rato, habiendo finalizado sus platos y en un acto de perfecta y secuencial coordinación, como si fuera un premeditado y ensayado cánon en Re menor, las cuatro sonrientes abuelitas lanzaron cuatro sonoros eructos en cadena. Con la pancita llena se levantaron, me saludaron y se retiraron.

Esta escena como tantas otras que vivo diariamente me lleva a escribir un poco sobre las costumbres de los chinos. Eructar a los cuatro vientos en cualquier lugar y delante de cualquier persona es una de las modalidades que pasan totalmente desapercibidas entre los chinos y llaman completamente la atención, despiertan la susceptibilidad y alimentan los prejucicios y los jucios de muchos occidentales.
Pero pocas costumbres chocan tanto como el sonido que acompaña al menos una vez por cuadra en las calles de China y es el del continuo, repetido y ruidoso raspar de las gargantas para extraer la más espesas de las flemas y sacarlas furiosamente de los pulmones. Aún hoy no me explico a qué se debe este, ya casi tic, de los chinos. Ocurre en las cuatro estaciones, cuando no están necesariamente resfriados, a cualquier hora del día y durante cualquier actividad y lo que a los occidentales nos resulta más llamativo, lo hacen hombres y mujeres sin distinción. En este acto, los chinos parecen intentar dar vuelta sus pulmones como si fueran una prenda de vestir para colgarlos al sol y secarlos.
También he hablado anteriormente sobre las pestilentes letrinas públicas en los vecindarios viejos, pero muchos chinos, y esto aplica casi exclusivamente a las clases sociales bajas, tiene la maldita costumbre de hacer pis sobre cualquier muro. Es decir que en cualquier predio de obra (que abundan por todo Shanghai), el muro perimetral se transforma en el perfecto meadero de millares de taxistas, obreros y otros.

La costumbre de masticar la comida con la boca abierta como si fuera un chicle y sorber los fideos arrastrándolos con los palitos desde el plato y haciendo el sonido que hace una pajita cuando el vaso está con poco líquido, son la música funcional en todos los restaurants.

Me es todavía muy difícil poder discernir si la costumbre de eructar, escupir o sorber con ruido depende de algún grado de estatus o clase social. Puedo decir que la he visto en todos los estratos sociales, sin distinción de sexo pero tampoco puedo decir que se limita a probre o ricos, a hombres o mujeres, a educados o no educados (en el término académico). También no es un dato menor que Shanghai y Beijing son las ciudades que más lidian con occidente y los jóvenes profesionales u hombres de negocios van de a poco asimilando y adoptando las costumbres protocolares occidentales para que todo quepa dentro de los mismos límites sociales. Pero saliendo de estas ciudades estas costumbres se disparan exponencialmente.

Ahora, a excepción de hacer pis en las paredes acto que no le encuentro justificativo cultural alguno ya que hay letrinas o baños públicos limpios por doquier en todo China, mi posición con respecto a las demás costumbres es la de neutralidad absoluta sin calificar a los chinos de ninguna manera por las mismas. Esto viene a que generalmente el occidental tiende a tildar de asquerosos, inmundos y sucios a los chinos por eructrar o escupir, juicio con el cual disiento rotundamente. Si de limpieza hablamos los chinos generalmente huelen mejor que muchos europeos exluyéndoles el perfume.
Cada cultura tiene sus costumbres e idiosincracias y acá es uno el que está invitado y está en uno decidir permanecer adaptándose a las costumbres o no. Esto no quiere decir que por estar acá yo me ponga a escupir o eructar, porque simplemente fui educado de manera distinta, pero esto no hace a mi educación (occidental) más válida o más "educada" valga la redundancia, que la de los chinos. Es un terreno altamente subjetivo y para mí lo más importante es verlo con la tolerancia digna de ser un invitado y mirarlo más como un anécdota sobre la cultura que como un signo que determina las cualidades de la gente de un país.

Hay muchas otras costumbres que me llaman la atención. La limpieza de orejas es una de ellas. También es altamente practicada en India. Aquí al igual que en dicho país, se practica en la calle o en las peluquerías, y el limpiador de orejas toma dos palillos largos y finos o a veces dos alambres que pueden o no estar oxidados y los intruduce, pareciera que hasta pinchar el cerebro mientras en un movimiento circular revuelve el interior del tímpano extranyendo.. sutílmente? la suciedad. Es un acto minucioso y detallista y muy divertido de apreciar.

Por otra parte también me sorprenden con admiración las actividades saludables que tienen los chinos. Durante todo el día pero especialmente al amanecer entre las 5 y las 7 am los parques se inundan de hombres y mujeres mayores que concurren a practicar diferentes actividades. El tai chi chuan (太极拳) es una de las mas famosas y más practicadas. Es más bien definida como un arte marcial pero para el interior. Consta de una serie sincronizada de posiciones que se adoptan con el cuerpo y que varían de acuerdo al estilo utilizado y también constituye un ejercicio meditativo y se practica entre otros motivos con los fines de la salud y la longevidad. Es muy bello contemplarlo y se puede percibir una gran paz y armonía emanada de quienes lo practican.
Igual de común es la gimnasia, y muchos parques están equipados con una serie de aparatos para que la gente la practique. Todos los días se pueden ver viejitos de 80 años sin vestimenta deportiva tocándose la frente con el dedo gordo del pie o elongándose mucho más que mis oxidados ligamentos de casi 30 años.

También están, la danza con abanicos practicada por las mujeres que es una actividad suave y coordinada tanto como la práctica de kung fú con espadas, varas y lanzas y el remontar barriletes practicados por los hombres.

Pero la más curiosa y graciosa de las actividades es el caminar para atrás. A veces llego a la oficina (la cual está dentro de un parque) y decenas de viejitos me hacen sentir en la dimensión desconocida cuando entro con mi bici al parque medio dormido y me encuentro con todos caminando en reversa. A veces pienso que es mi cabeza resultado de alguna fiesta la noche anterior, pero luego pasa el tiempo y no, es pura realidad, los chinos caminan para atrás. Será saludable? No lo sé, dentro de poco empiezo a probar y les cuento.

Por último (por ahora) otra curiosidad. Así como los occidentales acostumbramos a sacar al pasear al perro durante la tarde, los chinos, amantes de las aves, sacan a "pasear" sus pajaritos y los llevan al parque. No entiendo bien esto aún y nadie me ha podido dar una razón pero pasado el mediodía los chinos traen a sus pajaritos en su respectiva jaulita y la cuelgan de los árboles. Si bien soy un acérrimo enemigo de la posesión de pájaros en jaula, debo decir que esta congregación artificial de pajaritos es un espectáculo sonoro hermoso, ya que seguramente es el hecho de que al estar todos juntos se conectan entre ellos mediante el canto y el resultado es verdaderamente hermoso.

Así termina este recorrido por las costumbres y actividades chinas, y doy gracias a los pajaritos en el parque, que gracias a su canto bloquean temporalmente el bullicio de un sinfín de escupitajos fuera del mismo.

aquí, algunas fotos.

Limpieza de orejas.
Querés una limpieza de orejas?
Barrileteando en el Bund
La señora elástica
El señor elástico
Entrenando
Ubicando a su pajarito en el parque.
Sacando a pasear a los pajaritos al parque
Concentrados en los pajaritos.

3 comentarios:

Mordi dijo...

Los ponjas también se mandan los fideítos de la sopa de un chupón y con ruido.
Digamos que es una costumbre análoga a hacer roncar el mate. Acaso para señalar que el plato está terminado.
Lo de los eructos me resulta chocante. Pero una amiga que está en EE.UU. me contaba que allí sus colegas eructaban en reuniones de trabajo (colegas yanquis, no chinos) y que eso era una especie de gracia o equivalente a rascarse la oreja, como mucho.
Lo de la orina esparcida por las paredes es una chanchada.. y en Europa se practica en varios lugares.
En Toulouse, Francia, (donde estoy ahora de regreso) me llegaron a pedir permiso para pishar en la puerta de mi casa... me lo pidieron "s'il vous plaît" por supuesto... Así que estos hábitos se practican en otras partes, donde no son costumbres aprobadas socialmente, además de en China.

Daniela dijo...

Hola Nicolás, debo realizar la aclaración de que no te conozo más que por medio de tu blog (llegué a él mediante un comentario que hiciste en el Diario Clarín, ya ni me acuerdo cuál), pero a lo que iba es a que, me divierten muchísimo tus crónicas, gracias por esos comentarios y por las fotos, son singularmente ilustrativas. Un saludo desde Buenos Aires, Daniela.

Anónimo dijo...

Hola Nicolás me encanto tu blog, me sorprendio saber que lo de los eructos y los escupitasos es realmente así, porque conozco una comunidad china en Py y pensé que era solamente cosa de ellos.
Saludos
Katherine