domingo, 17 de octubre de 2010

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Compartiendo. Xishan

   Si hay algo que me gusta de viajar por el mundo es poder aprender y experimentar los diferentes modos que cada cultura tiene para agasajar a sus invitados, y la manera de agasajar de los chinos es invitando a comer.
   La comida o mejor dicho el acto de comer, es en China quizás el punto más fuerte de cohesión social. Hay otros, como los tantos juegos de mesa que uno ve por las calles de todos los pueblos y ciudades, pero la comida, sea el almuerzo o la cena o la segunda cena, son momentos especiales del día donde los chinos se reúnen no sólo a comer sino también a socializar, porque es extremadamente raro ver gente sentada sola comiendo como uno ve en occidente. Sea trabajo, encuentro de amigos, de familia, de cumpleaños, de casamiento, de nacimiento, cerrar un contrato, etc, no importa ni el día ni la hora porque siempre hay una excelente excusa para salir a comer. Es una costumbre muy fuerte entre los chinos, quizás más fuerte que en todos los demás países por el grado de frecuencia con el que se hace acá. Es un acto social, un medio de relación y curiosamente, también a diferencia de otros países como los latinos, la mayoría de las veces todo el intercambio transcurre durante la comida y no durante la sobremesa, la cual generalmente es muy corta o directamente inexistente. 
    Una de las cosas que a mi parecer sobresale de esta costumbre, es el acto de compartir. La comida en China, en todos los estratos sociales se comparte, la gente comparte la comida y comparte su vida através de ella, esto se ve en todos lados, tanto en la extrema pobreza de la China rural hasta la lujuria y la onerosidad de los ricos en las grandes ciudades. Y aún en los estratos más pobres es muy pero muy difícil encontrar gente que pase hambre si es que se puede encontrar.
    Siendo esta la costumbre social más fuerte en el país no es casualidad que también sea el modo de agasajo elegido para el visitante. Y es un agasajo verdadero, cuando un chino invita a comer se come a lo grande, no importa el presupuesto, se ordenan decenas de platos diferentes, sea en un restaurant de alto rango o de bajo dependiendo quien invite, no se escatima. Y esto dejenmé decirles que es un gesto hermoso que tienen hacia a uno. Muchas veces me ha tocado ser invitado por gente que tiene muy pero muy poco y sin embargo eso no los limita, es una genuina demostración de afecto y de recibimiento cuando un chino invita a comer, sea rico o sea pobre, y eso se siente muy adentro. Curiosamente es mucho más difícil penetrar en la intimidad. Me han invitado a cenar centenas de veces desde que vivo en China, pero muy raramente me han invitado a la intimidad de sus hogares. Hay ciertas y muy probables teorías por las que esto puede ocurrir y tiene que ver con lo que ya he escrito en este blog sobre "perder cara". Quizás a la que yo más adhiero es la que explica que el chino promedio, sobre todo el de clase media y baja en general no suele invertir en su hogar tanto como en otras cosas como un super teléfono celular, un buen auto, ropa y accesorios caros y claro, gastar mucho en salir a comer. Como resultado de esto muchos viven en hogares que quizás ellos no consideran que estén a la par del estandard de quien invitan. Esto es muy común y toca más de cerca a los occidentales porque involucra cierta especulación por parte de ellos de que uno está a un estandard más alto. Claro que es el caso particular de las clases bajas y disminuye a medida que el poder adquisitivo aumenta. Aún así, llegar a la intimidad del hogar no ocurre tan simplemente en ninguna clase. De las puertas para afuera sin embargo, sea el agasajo, la demostración de preocupación, de afecto y de ayuda son totales y estas cualidades son las que hacen que uno se sienta siempre muy contenido dentro de este país. 

1 comentario:

Haru dijo...

ooh , yo por lo que me han contado me lo esperaba , me alegra que inviten a comer pues soy de buen comer XDD