jueves, 8 de julio de 2010

Los vestigios de la tragedia

Fragmento de la ruta original

En mayo pasado y casi coincidiendo con el segundo aniversario de la catástrofe, me tocó recorrer la totalidad de la región que fue hecha trizas por el devastador terremoto del 12 de mayo de 2008 que midió 8 puntos en la escalar Richter y dejó un saldo de aprox 69.000 muertos 18.000 desaparecidos y 375.000 heridos y se estima que hasta unas 11 millones de las 15 que habitan la región quedaron sin hogar, cifras por demás escalofriantes. 

   El no haber vivido ese momento en persona aleja infinitamente de poder entender qué se siente atravesar una catástrofe, pero visitar la zona en cuestión, incluso dos años después me dió al menos una idea de la magnitud de la misma. Y la verdad es que hay que recorrer ese lugar para darse cuenta.  

   

Pueblos arrastrados por el río

    Desde su mismísima situación geográfica la región invita a la peor de las tragedias en caso de terremotos, aludes, avalanchas. Los el camino serpenteante de 100km que une la ciudad de Dujiangyan 都江堰 con la ciudad de wenchuan 纹川bordea un río que por momentos es furioso, que forma un valle estrecho rodeado por montañas que a medida que uno avanza hacia el norte se vuelven más y más altas y verticales. Por momentos el valle se abre en grandes reservorios de agua pero a largo de la mayor parte, la sensación es la de transitar por la base de una zanja angosta encerrada por paredes monumentales, y es a lo largo de este camino, el único, donde se encontraban los pueblitos. La mayoría de ellos quedó sepultado completamente, la única ruta que existía quedó totalmente destruida y hoy, transitando por el camino nuevo se pueden ver algunos de los fragmentos en ruina que quedaron de la ruta original. Las imágenes erizan la piel. Puentes partidos al medio con trozos clavados en el río, túneles sepultados y lo peor de todo, los escombros de pueblos enteros alguna vez habitados, hoy devenidos en pueblos fantasmas y en ruinas. Los 100km son un museo natural de las tragedias que nos trae la naturaleza.
 Este paisaje que por cierto es impactante y hermoso, se volvió un arma letal a la hora del terremoto, las paredes de las montañas se comenzaron a desmoronar de a trozos gigantescos, miles y miles de toneladas de piedras cayendo directamente sobre los pueblos inmediatamente al pie de las mismas. Hoy mismo se pueden los cráteres gigantes calados en las mismas.

A la derecha, montaña desmoronada

En el centro, detrás de la ruta/puente reconstruida, montaña partida.

Pueblo reconstruido y montaña calada cuyo desmoronamiento sepultó al pueblo. 

   El trabajo de reconstrucción no es ni más ni menos que admirable, se han reconstruido pueblos y pequeñas ciudades desde cero , muchos han sido terminados, otros continuan en incesante avance. La velocidad de la construcción es apabullante y teniendo en cuenta la dificultad de la situación geográfica esto tiene un mérito extra muy valioso.  Tal ha sido el avance que en muchos fragmentos del trayecto es hasta difícil de creer que ahí ocurrió una tragedia semejante.
    La pequeña ciudad de Yingxiu 映秀 fue el exacto epicentro del terremoto y como tal fue hecha trizas literalmente y la recontrucción que está siendo llevada acabo es total. Una vez finalizada la misma incluirá varios museos y monumentos para la memoria. Hoy todo es grúas y decenas de edificios cubiertos por andamios.  La tarea de ingeniería vial no es menor, la principal ruta que conecta la región ha sido reconstruida en su totalidad y paralelamente se están completando túneles de hasta 4km de largo y varios puentes.

Reconstrucción

Reconstrucción

Reconstrucción de pueblos enteros

  La región es esencialmente un caos ya que el incesante tráfico de camiones, principalmente hormigoneros hace la experiencia (para uno que viaja en bicicleta) bastante estresante. Ruido, polvo, arena, piedras, todo flota en el aire, cortes, desvíos, túneles sin luz, subidas, bajadas.  Y gente. 
  Y la gente, mucha aún vive en pequeños asentamientos para refugiados que fueron levantados luego del tragedia y se encuentran dispersos a lo largo del camino. Allí esperan pacientemente el final de las nuevas construcciones para ser trasladados y poder comenzar a reconstruir sus vidas. Naturalmente la gente lleva en sus miradas un fuerte dejo de tristeza y es de entender, teniendo en cuenta que prácticamente cada sobreviviente, no sólo sobrevivió a la experiencia traumática sino que debe sobrevivir día a día a la pérdida de uno, muchos o incluso todos sus seres queridos en la catástrofe, y de por sí la totalidad de sus posesiones. 

Refugiados

Campo de refugiados.


Campo de refugiados

    Una vez más destaco que el esfuerzo de reconstrucción es impresionante y muy valorable por parte del gobierno y las partes involucradas ( wow, leánme diciendo algo bueno de los políticos, ni yo me lo creo) . Al menos, dentro de la gravedad de la situación, al menos hay un respaldo para esta gente y es notable. Estas imágenes son positivas en comparación a las zonas arrasadas por el Tsunami de 2004 que recorrí en Sri Lanka en 2006 dónde aún, luego de dos años todo se encontraba en ruina y nadie parecía preocuparse por cambiar la situación.

Esperando

A la izquierda, camino nuevo, a la derecha, camino original sepultado

Pueblo inundado y desaparecido 
    

Reconstrucción

Reconstrucción

Recuerdos de la tragedia. Alguna de las tantas rocas que sepultaron pueblos enteros

Mallas contenedoras de derrumbes

Problemas de infraestructura que aún no se sortean

 
  


Patada Mundial

    No sólo no me gusta el fútbol, sino que lo odio, los motivos escapan a los fines de este blog así que los obviaré. Pero mucha gente me pregunta sobre la importancia del mundial de fútbol en China.

  A los chinos les gusta mucho el deporte, no tanto el practicarlo como el verlo a modo de entretenimiento y el fútbol no es la excepción. La repercusión del mundial de fútbol es muy alta, no tanta como la que quizás tiene un país tradicionalmente futbolero, el fútbol aquí no detiene un país entero, como suele ocurrir en mi país de origen, pero la gente definitivamente se hace su tiempo y espacio y acomoda sus agendas para poder seguir los partidos.
  Quizás la peor desilusión que experimentan los chinos conmigo es cuando respondo con indiferencia sobre temas de fútbol, los cuales ignoro completamente. Ya suficiente tener que cargar con la cruz de un nombre, Maradona, a donde quiera que vaya. Y cómo si eso fuera poco ahora parece sumarse otro, acá se pronuncia MESHI MESHI y cada vez que me lo nombran esperando una reacción de mí, me digo a mí mismo: "NO NO NO, otro mas??? cuándo se va a acabar esta pesadilla?." Pero algo sí rescaté de Maradona y fue su apoyo incondicional a las Abuelas de Plaza de Mayo durante este último mundial, el cual considero un acto encomiable y digno de ser aplaudido y apoyado. Con dicha movida se ganó todos mis porotos y espero que haya llevado a muchos argentinos y quizás latinos a poner la cabeza donde REALMENTE importa! 
  En fin, no voy a desperdiciar muchas palabras, en China el fútbol es muy importante y conocen a todos los jugadores y Argentina es lejos uno de los favoritos, sino el más favorito de los chinos y cuando el favorito hace el ridículo total ante otro equipo, así es como sale en los diarios también.
 

NOTA: No, no siento orgullo porque para mí el amor por nuestra tierra nada tiene que ver con un deporte. Como argetino siento orgullo por Ernesto Sábato, Borges, Cortázar y tantos otros y no por alguien que patea una pelota como bobo de un lado para el otro. Cuestión de gustos.  

 
  

miércoles, 7 de julio de 2010

Marzo amarillo y luminoso

   El invierno en Chengdu parece una temporada interminable. Día tras día, semana tras semana, mes tras mes cubiertos de un manto gris casi permanente, apenas unas leves lloviznas humedecen el cielo, pero ni siquiera llueve. Y lamentablemente, Chengdu al igual que tantas otras ciudades, incluida Shanghai, sufre de no ser considerada una ciudad realmente fría por lo tanto ningún edificio está equipado con sistemas de calefacción y el mismo está limitado a los aires acondicionados de ciclo invertido o radiadores eléctricos. Ninguna de las opciones es verdaderamente eficiente e implican un verdadero gasto de energía, sin mencionar que la electricidad en China no es barata.
Es cierto, con temperaturas invernales entre los 7C y los 12C, no es una ciudad realmente fría en términos de temperatura, pero si a eso le sumamos alta humedad y ausencia total de calefacción, el frío se lleva en el cuerpo casi permanentemente todos los días. La definición perfecta de esta situación es, no hace frío pero se siente frío. Es una sensación maldita y es difícil acostumbrarse. En ciudades como Beijing, Shenyang, Harbin en el norte de China, las temperaturas pueden llegar a los -20C y acompañadas de vientos siberianos, sin embargo en dichas ciudades la calefacción es central, y no central individualmente en cada edificio sino que la ciudad misma provee el agua caliente que llega a los radiadores de cada departamento. En cada espacio cubierto de estas ciudades se siente el comfort del calor, en cambio en ciudades como esta el nivel de comfort es bajísimo y el frío se lleva dentro y fuera de cualquier espacio.

Luego de meses que se sienten fríos, grises e interminables llega marzo y Chengdu y todos sus alrededores se inundan de 油菜花, una flor que con un relajante color amarillo le devuelve a la retina un poco del color que necesita y alivia una necesidad casi imperiosa del cerebro por ver color. Y como campos infinitos que extienden un manto amarillo, la esperanza de la primavera revive. Desde el aire se ven infinitos parches de color extendiéndose en el horizonte como con la intención de lograr pintar de amarillo la superficie entera de Sichuan.
     Coincidiendo con este momento del año llega 元宵节 el festival de las linternas y la ciudad se enciende de noche con el color de las linternas encendidas por doquier, particularmente en los parques cuyos senderos son cubiertos por un techo de linternas que despiden luz y color hacia todos lados. Como casi todas las festividades chinas, su origen es bastante indeterminado y está generalmente explicado con un sinfín de mitos creados a lo largo de la historia. Según dicen el festival se creó para generar relaciones positivas entre la famila, la sociedad y la naturaleza, y es muy probable que sea así porque el efecto en la gente es notable. Mucha alegría, gente en las calles paseando entre amigos y/o familia.

Sin embargo, las temperaturas agradables tardarán aún más en llegar y luego de 5 meses de sentir frío en un clima no frío, mayo devuelve el comfort y quizás algunas resolanas. Aunque el comfort dura poco ya que junio ya comienza a abrumar con el calor del verano. En resúmen, la primavera es un simple y efímero espacio en el tiempo en Chengdu.

 

martes, 29 de junio de 2010

60 años agridulces

Guardianes de Tian'an men


    Voy a ser honesto, siento un profundo desprecio por la mayor parte de los políticos que gobiernan de una u otra manera este mundo en mayor o menor grado (no hacia la política en sí). Desde que tengo conciencia política, dicho sentimiento no ha hecho más que seguir una estrepitosa curva ascendente que nunca se detiene y que empeora constantemente. Dicho desprecio tampoco está dirigido hacia ninguna bandera política en particular, las abarca a todas, porque preocuparse por la gente y su bienestar no es meramente una cuestión política sino una cuestión del corazón y de amor hacia el género humano. Las personas honestas, genuinas y que verdaderamente sienten eso no son ni de izquierda ni de derecha. Y los que siguen este blog saben que el gobierno chino y sus políticos no son una excepción en la curva de mi desprecio hacia aquellas personas que encontrándose en una situación de poder hacen uso y abuso de ella en favor de intereses personales o de unos pocos. 

Por motivos laborales me tocó pasar dos semanas en Beijing en septiembre pasado, en el instante previo inmediato al gran festejo del aniversario de los 60 años de la República Popular de China fundada el 1ro de octubre de 1949 por el genocida Mao Zedong y sus tropas. He ido a Beijing una decena de veces en los últimos 3 años y es una ciudad que aprecio mucho y en la cual disfruto pasar tiempo. Cuando llegué esta última vez, me encontré con una ciudad vestida de gala preparándose para una gran fiesta por venir pero paralelamente una ciudad que parecía estar al borde de una guerra. El operativo de seguridad era lo más similar al de una ciudad que está por ser bombardeada. En cada esquina en las zonas cruciales de la ciudad se agrupaban policías de escuadrones especiales armados hasta los dientes escoltados por camionetas de última generación. La policía regular se encontraba dispersa en el resto de las cuadras donde caminan millones de personas de todo China y el mundo que visitan Beijing diariamente. Según me comentaba gente (chinos) en quienes confío, había también una gran cantidad de policías encubiertos tanto en las calles como en el transporte público. Cada estación, de todas las líneas de subterráneos contaba con su propia estación de rayos X y agentes de seguridad para el control individual de cada bolso o equipaje portado por los que conmutan día a día en la ciudad. Demás está decir que luego de dos cambios de estación, la experiencia de viajar en subterráneo se volvió miserable ya que montar y desmontar la mochila que uno lleva por cada cambio de estación, junto con las miles de personas que viajan con uno, tal como control de seguridad de aeropuerto, pero en una ciudad donde conmutan millones de personas diariamente, es por demás una experiencia fastidiosa.

Zona de guerra

Y es en este tipo de situaciones donde las hipocresías afloran más que nunca. Mucho he escrito ya sobre las situaciones particulares de las minorías étnicas en China, principalmente los tibetanos cuyo país ha sido invadido por el Ejército Rojo de Mao hace más de 60 años y de los Uighur en Xinjiang muchos años atrás, entre otras minorías. Y lo que cabe mencionar a los fines de este texto es que la situación entre tibetanos e uighurs con chinos Han, sigue en estado constante de tensión y sin mejorar. Esto deviene en un sinfín de medidas implementadas por el gobierno para seguir cercenando las pocas libertades de ambas etnias, restringir su contacto con el mundo exterior y por otra parte haciendo uso de un enorme aparato propagandístico que diariamente pinta realidades diferentes por la TV y la prensa, no sólo hacia el mundo sino hacia los mismos chinos. El engaño es constante.
Por eso pasear por Beijing durante el festejo de los 60 años de la República resultó un paseo agridulce. El clima festivo y la alegría de la gente que no ve el trasfondo, que no lee entre líneas y que vive una realidad paralela es lo lindo aunque en su mayor parte sea una belleza basada mayormente en ignorar. El operativo policial/militar era ya de por sí irritante pero lo peor viene cuando uno camina por calles empapeladas con carteles mostrando una China unida donde todas su minorías viven en armonía. En los túneles de los subterráneos se veían carteles iluminados, con la leyenda: “CHINA 1949-2009” y la imagen de alguna persona de una minoría étnica sonriendo, alegre. Y nada más alejado de la realidad. Durante 2008 y 2009 hubo levantamientos y fuertes protestas tanto en las provincias “autónomas” de Xinjiang y Tibet como en provincias aledañas donde viven dichas minorías, las cuales el gobierno no hesitó en reprimir con mano de hierro, con persecuciones y encierros que se prolongaron durante los meses posteriores.
En un reciente viaje a la provincia de Xinjiang, en una conversación callejera que mantuve con un Uighur en la ciudad de Urumqi, me decía casi al oído y a manera de confidencia, en un chino fracturado: “esta gente no nos quiere” mirando a los chinos Han que pasaban alrededor. Más adelante en la provincia de Qinghai el miedo de los tibetanos a hablar de algo se siente muchísimo mayor aún.

Y si las cosas son tan pacíficas como se quieren pintar, por qué habría necesidad de semejante operativo policial? Por qué montar carteles de minorías felices y por otro lados condenarlas públicamente como subversivas simplemente por luchar por un poco más de libertad?

Estado policial.

Cuando uno ve que la minoría sufre y el monstruo sonríe sin mostrar los dientes, ostentando unidad con un cinismo inefable no nos queda más que la impotencia, y eso duele. También duele que millones de chinos Han decentes e inocentes sean arrastrados a la misma bolsa, cuando una enorme porción de ellos mismos no creen en el discurso hipócrita de su propio gobierno, y el resto son de alguna u otra manera manipulados y eventualmente llevados a la enemistad con la minoría de manera injusta y perversa.

Como siempre, el poder de unos pocos manipula a las masas y juega con ellas como titiritero de una obra perversa. Y eso es lo que muchos políticos, de todo el mundo sin excepción y cada uno dentro de sus propias idiosincrasias, intentan hacer con nosotros y no debemos permitir. Y a veces es una pena que la enorme, veloz y en muchos aspectos muy positiva evolución de China sea manchada por cosas como esta, y eso es algo de lo que muchos chinos son muy conscientes y muchos tratan de cambiar.

Nacionalismo en los hutongs

Qué mirás?

Mirando al  pasado y caminando al futuro. Tian'an men 10-2009

La foto con Mao. Un clásico. Triste.

Bajada de bandera. Tian'an men

No es el aeropuerto, es cada estación de metro en Beijing

Propaganda, inmunda propaganda

Propaganda, inmunda propaganda

Watch your hand. Cuidado con la mano. 

miércoles, 10 de febrero de 2010

Epoca de fiestas


 Es el tercer año nuevo que paso en China y en esta sucesión de año nuevo occidental seguida por año nuevo Chino es donde se siente la diferencia más sustancial entre vivir en una ciudad china o vivir en Beijing o Shanghai. La abrumadora presencia de extranjeros, principalmente occidentales, en dichas ciudades hace de ambas festividades un evento importante.
   Recuerdo los dos años nuevos anteriores que pasé en Shanghai donde si bien se notó una diferencia en efusividad a favor del año nuevo chino, el 1ro de enero fue de todas formas una noche de gran festejo, incluyendo fuegos artificiales, fiestas en todos los bares y mucha gente en la calle hasta las primeras horas de la mañana. No es sólo por la enorme comunidad occidental que es la principal impulsora de dichos eventos sino por la influencia que los mismos tienen sobre los chinos shanghaineses, los cuales poco a poco van absorbiendo y adoptando las costumbres internacionales.

    Sin embargo es en ciudades chinas como Chengdu donde se siente el abismo entre ambos mundos. Si bien China adoptó oficialmente el feriado internacional occidental del 1ro de Enero, fuera de las dos grandes megápolis internacionales de China, el primer día del calendario gregoriano tiene poca o casi nula influencia en las costumbres de los chinos de provincia. Durante toda la semana previa al 2010 no hubo prácticamente diferencia alguna con cualquier semana laboral, el 31 de Enero fue un día de trabajo común y corriente, no sólo para los que terminaron de trabajar en horario normal sino para los que tuvimos que hacer horas extras. Al final del día, ya entrada la noche "taza taza cada uno a su casa" y la ciudad se mantuvo en el relativo silencio habitual de cada noche. Un poco apagado, desde mi casa y totalmente solo esperé las 12 de la noche mirando por la ventana hacia el centro de la ciudad, cuyos eficios íban de a poco oscureciendo cada una de sus ventanas, cuando el 2010 entró en silencio sepulcral, sin luces, sin colores y sin el más mínimo indicio de que en el resto de el mundo (incluyendo Beijing y Shanghai) las demás personas se encuentran ya en clima festivo expectantes por el año entrante. Y por si hiciera falta aclararlo, la navidad literalmente no existe ni espíritu ni en feriado.

 Casi carente de sentido y de cualquier valor emocional recibimos el 2010, al menos el feriado existió y fue un día sin trabajo. Pero sólo hubo que esperar un tiempo más para vivir la experiencia inversa. Hace no menos de 3 semanas (las previas al 14 de febrero, en el caso de este año) la ciudad y la provincia se fueron paulatinamente transformando para recibir ahora sí, el año nuevo, el "único" año nuevo por aquí, el año nuevo chino. Desde el ambiente laboral, donde de lo único que se habló en el último mes fue sobre los preparativos para la fiesta de fin de año, hasta la atmósfera que se percibe en la gente por las calles, en las linternas colgantes en cada negocio y a lo largo de las avenidas, todo comenzó a contribuir a un enorme y efusivo clima festivo, que se volvió omnipresente y es hermoso, indescriptible, se siente en el aire, se ve en la gente. Las fiestas de fin de año comenzaron la semana pasada con festejos maravillosos, cenas, eventos, encuentros, restaurantes desbordando, millares de personas que como hormigas inundan las calles, los centros comerciales, los parques con espíritu vivo y alegre.

  Cada minuto vacío del año nuevo occidental valió la pena la espera para llegar a los días que se viven hoy en esta ciudad que es incomparable a todo lo vivido antes en Shanghai, todo lo anterior queda para mí opacado como eventos teñidos de una mezcla que borra la esencia de los lugares. Si bien ese internacionalismo es muy lindo también y se vive diferente, me quedo indudablemente con la experiencia autóctona de vivir en China.

Les deseo a todos 新年快乐!!felíz año nuevo, chino por puesto. Año del tigre de metal. 


  

sábado, 9 de enero de 2010

Eternamente gris

Un día como todos, sin lluvia, sólo gris.

   Finalmente es hora de romper el silencio. Llevo casi 8  meses viviendo en Chengdu y hasta ahora casi nunca me había sentado a escribir. En parte por la infinidad de cosas que ocupan mis días, pero por sobre todas las cosas por una inevitable necesidad interna de vivir y experimentar para poder contar. Recuerdo mis primeros días viviendo en Shanghai hace ya 3 años donde al poco tiempo de haber llegado ya me sentaba a escribir la explosión de emociones que me surgían. Esto no implica que ahora viva una explosión inferior sino que en una mirada retrospectiva a algunas cosas que he escrito en el pasado, creo que a veces he sido apresurado y no me he tomado el tiempo necesario para absorber más profundamente la realidad que me circundaba. Ello no ha hecho de dichos textos anteriores algo menos real ni mucho menos, ya que de haber sido así me hubiera encargado de hacer las correcciones pertinentes, no obstante, esta vez he optado por esperar y dejar impregnarme por una mayor cantidad de tiempo. Y eso es lo que he hecho durante estos últimos 7 meses y por eso, a pesar del enorme interés (y reclamo!!) que muchos de uds. me ha hecho llegar durante estos meses no me había sentado a escribir. Pero aquí estoy, y espero poder seguir satisfaciendo todas sus curiosidades. 

 Chengdu, es la capital de la provincia de Sichuan, ubicada al suroeste de China, más cerca de India, Nepal y Birmania que de Shanghai o Beijing. A escala nacional, no está entre las ciudades más grandes del país pero fue y es ciertamente una de las más importantes en la historia de China. Principalmente por haber sido históricamente la provincia más populosa. Hasta el año 1997, solamente Sichuan tenía 120 millones de habitantes. Fue en dicho año cuando una decisión política y estratégica del gobierno llevó a Chongqing (ciudad  a 350km al Este de Chengdu) a ganar su propia autonomía y a separarse de la provincia llevándose consigo sus 30 millones de habitantes. Desde aquel momento Sichuan es la segunda provincia más populosa del país con unos 90 millones de habitantes. 

En términos de desarrollo y crecimiento desmedido Chengdu no es la excepción a ninguna otra gran ciudad China del siglo XXI. Con unos 13 millones de habitantes, construcción exorbitante, torres de viviendas y oficinas que se levantan indefinidamente en el horizonte aparejadas de gigantes shoppings, con 1000 a 1500 autos nuevos que encuentran la calle cada día que se vive en esta ciudad, y perfilándose como el "Silicon Valley" de China parece difícil creer que Chengdu es una ciudad de segundo orden para los estándares del país.  Intel, IBM, NOKIA, Motorola, SAP, Siemens, Canon, HP, Xerox, Microsoft, Volkswagen son algunas de las compañías con base en la ciudad y sus alrededores. 

 Sin embargo a pesar de estos números y nombres por demás impresionantes, la ciudad es sin dudas una capital provincial. Chengdu es a Beijing o Shanghai lo que Mendoza o Córdoba son a Buenos Aires o Bilbao o Granada a Madrid o Monterrey a México DF. En el caso particular de China, Chengdu tiene una cualidad que la distingue de las otras mencionadas, el influjo de extranjeros es infinitamente menor. La población de extranjeros en Shanghai está bordeando el medio millón de personas, la de Beijing unos 400.000. En contraste, la de Chengdu apenas si llega a los 5000.  Eso tiene varias implicaciones para uno como extranjero residente, las cuales iré de a poco contando en otros textos. Pero en lo que respecta a esta introducción, Chengdu es definitivamente una ciudad provincial y 100% china, se siente en el ritmo, en la gente, en las costumbres y  tradiciones y eso es quizás lo más hermoso que tiene la ciudad. Vivir aquí es una verdadera experiencia de vivir en China a diferencia de las experiencias pseudochinas teñidas de sabor occidental de Shanghai y Beijing. 

 La ciudad también se adjudica (discutiblemente) dos grandes títulos: las mujeres más lindas de China y una de las mejores, sino la mejor y más deliciosa culinaria del país.  Temas que abordaré en detalle más adelante. 

  Quizás el bemol más importante de esta ciudad y que afecta a muchos recién llegados (y no tanto) es su ténebre clima. Geográficamente la ciudad se encuentra en una enorme cuenca plana a 500mts de altura sobre el nivel del mar, un pozo rodeado de montañas gigantes en todos sus lados. Los himalayas y el Tibet se levantan casi inmediatamente al oeste de la ciudad, como las cadenas montañosas al sur, norte y este. La ciudad está amurallada, protegida en el invierno de los temibles vientos provenientes de Siberia y dotada de un clima bastante equilibrado en las cuatro estaciones. Inviernos fríos pero no helados, veranos calientes pero no asfixiantes. Sin embargo, la misma situación geográfrica que la preserva de un clima áspero la condena a su clima casi eternamente nublado, neblinoso y gris. Chengdu es una de las ciudades con menos exposición solar anual del mundo y luego de casi 8 meses de vivir aquí y con tan sólo un puñado de días de ver el sol (los cuales nunca son completos) lo puedo confirmar. 
Como contrapartida positiva, la ciudad tiene una vegetación perenne notable que le devuelve el color perdido a una calidad urbana estéticamente gris; está atravesada por dos ríos hermosos cuyas costaneras desbordan de gente llena de vida y alegría; goza de barrios antiguos reciclados que son el escape perfecto a la gran escala urbana de la ciudad; templos milenarios taoístas y budistas donde se puede recuperar un poco de la espiritualidad perdida en el país.

Pero quizás lo más maravilloso y fascinante no está aquí sino en la inmediatez. La naturaleza está al pie de la ciudad, a pocos kilómetros aparece un horizonte indefinido de montañas enormes que conducen al techo del mundo, pueblos rurales varados en el tiempo, costumbres milenarias, etnias que perviven en la vorágine de un país que nunca se detiene. El fascinante universo de Sichuan se extiende como anillo alrededor de Chengdu y es un mundo aparte que no tiene desperdicio y sobre el cual contaré mucho.

Aquí van algunas fotos de referencia 

El río

El río y algo de sol

parques

amigos

Puentes

consumo en chunxi lu

viernes, 24 de julio de 2009

Eclipsado!



Muchos piensan que estoy muy vago por no actualizar el blog. Lo cierto es que cuando llego a un lugar cada vez me tomo más tiempo para absorberlo, sentirlo y empezar a tratar de entenderlo hasta poder empezar a escribir sobre él. Es por eso y algunos motivos más por los cuales en los casi dos meses que llevo viviendo en Chengdu no he escrito nada. Pero pronto comenzaré a desbandarme, lo prometo. Por ahora un texto corto para entretener.


El miércoles pasado China fue testigo del más extenso y más perfecto eclipse solar de este siglo. Leí por ahí que no habrá ninguno que lo supere hasta el año 2132, no sé en cuántas vidas de aquí en adelante llegaré a ese año así que por las dudas, me puse el despertador a las 8am, agarré mi cámara y mi trípode y salí a la caza de dicho evento. No tenía muchas esperanzas, el cielo de Chengdu es gris y neblinoso el 98% del año y en escasas oportunidades solemos ver el sol en su estado más puro. Pero de todas maneras decidí irme a la plaza más cercana de donde vivo y esperar. Luego de un rato y en un clima muy familiar de chinos en chancletas, musculosa y rudimentarios protectores para los ojos, las nubes se abrieron milagrosamente cuando el eclipse estaba ocurriendo. Por algo menos de un minuto se vió en vivo y fue magnífico. Fue como una de esas cosas que transforman la realidad en unos segundos pero que la devuelven a la normalidad en unos minutos, a diferencia de lo que sería una catástrofe.


Durante la transición todo se siente diferente. Es decir, en segundos todo se volvió de pleno día a noche cerrada y la ciudad se encendió completa como si fueran las primeras horas de la noche para luego volver al día unos 8 min más tarde. Fue mágico y muy extraño.